Marina Dal Poggetto, directora de Eco Go y profesora en el IAE Business School, mencionó que la normalización financiera posterior a las elecciones legislativas de octubre del año pasado ha entrado en una fase de estancamiento, aun con un aumento en la oferta de divisas derivada de la balanza comercial.
La economista también identificó un cambio significativo en la tasa forward, que se obtiene al comparar dos bonos emitidos en dólares en el mercado local: el AO27, con vencimiento en octubre de 2027, y el AO28, que vence en noviembre de 2028. Según su análisis, esta tasa ha escalado desde mínimos de 11% a mediados de julio hasta alcanzar el 20% actualmente. La divergencia en los rendimientos implicó una mayor exigencia por parte del mercado respecto a los plazos de los vencimientos de deuda de los próximos años.
De acuerdo a estimaciones de LCG, “en lo que resta del año, los pagos en moneda extranjera suman USD 2.600 millones”, y, en ausencia de nuevos desembolsos por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI), las necesidades netas ascenderían a USD 2.100 millones, aún con una refinanciación del capital que vence con organismos internacionales. El informe alerta que los depósitos en dólares del Tesoro en el Banco Central apenas alcanzan los USD 1.300 millones.
La exigencia financiera aumentará en enero, cuando se deban abonar USD 4.500 millones en intereses de bonos Globales y Bonares. Este pago marcará el inicio de los USD 25.400 millones que deben ser saldados durante 2027. El Tesoro había planeado afrontar estos compromisos a través de compras de divisas al Banco Central, colocaciones locales, privatizaciones y refinanciaciones con organismos internacionales, además de otras fuentes no especificadas.
El análisis también indica que el presupuesto para 2027 duplica el monto previsto para emisiones locales, alcanzando USD 11.000 millones, aunque proporciona escasa información sobre las alternativas de financiamiento. Poco se menciona también sobre una potencial salida a los mercados internacionales, la cual no estaba contemplada en ninguno de los programas oficiales.
Un informe del equipo de Research de un banco local destacó que los rendimientos actuales complican la capacidad de realizar colocaciones de deuda en el corto plazo. El documento señala que el GD35 rendía un 11,3% y el AO29 un 12% en el contexto actual.
Estos niveles se utilizan como referencia para evaluar las condiciones de una posible emisión y la capacidad del Tesoro para obtener financiamiento mediante bonos. En este escenario, la Secretaría de Finanzas no ofreció el Bonar 2029 en las últimas tres licitaciones para evitar validar tasas elevadas. Esta decisión se produjo cuando aún faltaban USD 800 millones en 2026 y otros USD 5.000 millones en 2027 para cumplir con el plan financiero presentado por Caputo a principios de junio.
La pausa en las emisiones se torna más relevante debido al aumento de los rendimientos y a la suspensión en las colocaciones locales. Los analistas advierten que, de continuar sin ofrecer Bonares en las licitaciones quincenales y si las tasas no disminuyen, el mercado comenzará a examinar las opciones de financiamiento del Gobierno. Proveer claridad sobre estas alternativas o reiniciar una mayor acumulación de reservas podría ser fundamental para estabilizar el valor de los bonos.
En su programa financiero de junio, se preveían compras de reservas por parte del Banco Central por USD 9.300 millones para cubrir el faltante de 2027, distribuyéndose USD 4.900 millones a cargo del Tesoro y USD 4.400 millones al BCRA para afrontar los pagos de los BOPREAL.
Sin embargo, Dal Poggetto subraya que este cálculo se basaba en varias condiciones que han cambiado. El inicio de año se presenta sin los USD 3.700 millones de reservas que se estimaban y que han aumentado las necesidades de financiación.
A esta reducción en la disponibilidad se agrega la dificultad para emitir bonos en el mercado interno si las tasas no se reducen. La intención de acceder a emisiones locales en dólares era parte del programa financiero, buscando USD 5.000 millones, pero los rendimientos actuales han limitado las licitaciones recientes en este sentido.
En vista de esto, Dal Poggetto estima que la brecha financiera en moneda extranjera ha alcanzado los USD 23.300 millones, tomando en cuenta la ausencia de los USD 3.700 millones de reservas, las complicaciones para emitir deuda en dólares, y las disparidades en otras fuentes de financiamiento bajo las condiciones actuales.
Este cálculo no incluye los vencimientos de enero de 2028 y considera que el alcance del programa se amplía, sin que se desarme el repo. En este marco, la necesidad de divisas supera los USD 9.300 millones que el modelo de junio había presupuestado para el faltante de 2027.
Con el reciente incremento en el riesgo país, han resurgido críticas hacia el equipo económico por no haber realizado colocaciones de deuda en los mercados internacionales cuando el indicador estaba cerca de caer por debajo de los 300 puntos básicos a principios de julio.
En la actualidad, cualquier posible emisión de bonos en el exterior requeriría una tasa superior al 11% anual, un nivel que el equipo económico considera inaceptable, ya que resulta excesivo bajo los fundamentos macroeconómicos actuales.
Las advertencias sobre la disponibilidad de financiamiento externo han sido planteadas, además, al presentar el programa para 2026 y 2027. Se ha señalado que las emisiones internacionales no son una opción garantizada. Si surgen dificultades con las fuentes previstas, se plantea que el mercado internacional tampoco estaría disponible para nuevas colocaciones.
Dicho análisis sugiere que la “opcionalidad” mencionada por Caputo está asociada a la posibilidad de que el mercado pida tasas de interés más bajas. En ese caso, una eventual emisión podría considerarse.
El nivel de 636 puntos básicos que el riesgo país alcanzó recientemente se vio influido por el aumento de la tasa libre de riesgo de los bonos estadounidenses, los mayores rendimientos de la deuda argentina, la pausa en las colocaciones de deuda local en dólares y las dudas sobre las fuentes necesarias para cubrir el déficit previsto para 2027.























