De acuerdo con información obtenida de fuentes ministeriales y del espacio de Sumar, el Gobierno ha comunicado que el presidente no hará declaraciones ni este viernes ni durante el fin de semana. Así, Sánchez se tomará unos días para evaluar si es el momento apropiado para decidir sobre un posible adelantamiento de los comicios.
La situación en el Ejecutivo es de gran indignación, especialmente hacia Junts, tras el rechazo de las medidas sobre vivienda. Para sorpresa de muchos miembros de su gabinete, Sánchez decidió hablar en el Congreso antes de la votación, enviando mensajes claros. Una de sus afirmaciones hacia los partidos de derecha no pasó desapercibida: “La historia les juzgará antes de lo que creen y con más contundencia de la que imaginan”.
Desde la mañana, la posibilidad de un adelanto electoral ya se comentaba en Moncloa y Ferraz. Un reconocido dirigente del PSOE admitió: “Yo lo haría sin duda”, mientras que otro ministro agregó: “Lo veo”. Este sentimiento era compartido entre muchos diputados socialistas en la Cámara Baja, quienes consideraban que la negativa al decreto de vivienda podría ser un buen momento para convocar elecciones, echando la culpa a la oposición. Un dirigente del PSOE sugirió que este rechazo no podía ser considerado un simple incidente.
Fuera del Congreso, la atmósfera era de enfado y decepción, un descontento que también se hizo sentir dentro del recinto legislativo. Al concluir la votación, un grupo de activistas del Sindicato de Inquilinas lanzó panfletos al hemiciclo mientras coreaban un lema que ya forma parte de la historia de la cámara: “Los fondos buitre gobiernan el Congreso”.























