Los analistas ajustaron a la baja la probabilidad de un aumento en las tasas de interés, aunque persiste el debate, dado que la inflación aún se encuentra considerablemente por encima del objetivo del 2% y la economía estadounidense mantiene un sólido nivel de actividad.
El PCE refleja la evolución de los precios de los bienes y servicios consumidos por los hogares de EE. UU. Aunque el Índice de Precios al Consumidor (IPC) es más conocido, la Reserva Federal considera que el PCE ofrece una mejor representación del consumo, ya que se adapta más rápidamente a los cambios en los patrones de consumo. Por ejemplo, si las familias cambian a productos más económicos cuando aumentan los precios, ese ajuste se refleja de manera más ágil en el PCE.
Además, existe una versión “subyacente” (core PCE), que excluye alimentos y energía debido a su volatilidad. Este indicador es clave en las discusiones de política monetaria.
El informe de la Oficina de Análisis Económico reveló que el PCE creció un 0,3% mensual en agosto, en comparación con el 0,4% que esperaban los analistas. El core PCE, en tanto, tuvo un incremento mensual del 0,2%. En términos anuales, la inflación general fue del 3,4%, mientras que la subyacente se situó en el 3%, una desaceleración más pronunciada de lo esperado.
Pese a ello, es evidente que la inflación continúa por encima de la meta que persigue la Reserva Federal. Antes de la publicación de este dato, se estimaba en un 45% la probabilidad de un aumento de tasas en octubre, pero después de la divulgación del PCE, esa cifra disminuyó, y muchos ahora prevén que la Fed mantendrá las tasas sin cambios.
Esta moderación en el PCE tuvo impacto también en el mercado de bonos; los rendimientos de los bonos del Tesoro a dos años retrocedieron, mientras que los de 10 años se ajustaron rápidamente, lo que indica que los inversores todavía no consideran resuelto el debate sobre la inflación.
Luis Alvarado, codirector de estrategia de renta fija global en una importante entidad financiera, comentó que parte de la sorpresa en los datos ya había sido anticipada por cambios en la metodología de cálculo y sostuvo que tanto consumidores como empresas siguen enfrentando una inflación notable en su vida diaria. A su juicio, la Reserva Federal enfrenta el reto de controlar una inflación persistente sin comprometer el crecimiento económico.
Esta postura concuerda con el análisis presentado por la propia Reserva Federal tras su reunión de septiembre, que reconoció la presencia de una inflación alta y una economía en resiliencia, con crecimiento y un mercado laboral activo.
En este marco, la gobernadora de la Reserva Federal, Lisa Cook, respaldó la decisión de aumentar las tasas en 25 puntos básicos en la reunión anterior. “A nivel nacional, la inflación ha superado la meta del 2% de la Fed durante más de cinco años. Estoy comprometida con el objetivo de devolver la inflación a su meta, al tiempo que se preserva la fortaleza del mercado laboral”, expresó.
Aunque el PCE es uno de los principales indicadores de inflación para la Reserva Federal, no es el único elemento que influirá en las decisiones del Comité Federal de Mercado Abierto. Los funcionarios también evaluarán la evolución del empleo, los salarios, el crecimiento económico, el precio internacional del petróleo y las expectativas de inflación.
La decisión final será una combinación de todos estos factores, no limitándose a un solo informe mensual. Las decisiones de la Reserva Federal tienen impactos que trascienden las fronteras de EE. UU. Si las tasas se mantienen elevadas por más tiempo, los bonos del Tesoro ofrecerán altos rendimientos, encareciendo el financiamiento internacional y dificultando la atracción de capital en mercados emergentes.
Este ambiente puede generar presiones sobre activos considerados más riesgosos, incluida la deuda de países como Argentina. Por ello, cada anuncio sobre el PCE es seguido con atención también por inversores locales, dado que se ha convertido en una de las principales pautas para anticipar los movimientos de la Reserva Federal y el potencial impacto en el escenario financiero global.























