La declaración hace un llamado a fortalecer la cooperación nacional, regional e internacional, con un enfoque en la ciencia, la equidad y el respeto a los derechos humanos. La decisión de Argentina refleja el alineamiento del gobierno de Javier Milei con la postura de Washington en este tipo de votaciones en el organismo internacional.
Entre las prioridades del texto se destacan el refuerzo de los sistemas de vigilancia, la inversión en capacidades nacionales y el impulso de la producción, investigación y desarrollo a nivel local y regional. Se propone también una financiación sostenible, la participación de las comunidades y un acceso equitativo a los beneficios del intercambio de patógenos.
Asimismo, el documento aborda la preparación para pandemias como una cuestión que engloba no solo la salud, sino también el desarrollo, la economía y la seguridad, enfatizando la necesidad de acciones coordinadas entre diferentes sectores.
Tras la aprobación, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, celebró el compromiso de los Estados miembros de continuar colaborando. “El mundo ha avanzado mucho desde la COVID-19. Instamos a los países a que cumplan ahora los compromisos adquiridos”, afirmó.
La declaración también respalda el Acuerdo sobre Pandemias de la OMS, adoptado el año anterior, que aún no puede ser firmado debido a la falta de conclusión de un anexo sobre el Sistema de Acceso a Patógenos y Distribución de Beneficios, conocido por sus siglas en inglés, PABS.
Este mecanismo establece que los países deben compartir muestras de patógenos y datos genéticos a cambio de una parte de las vacunas, tratamientos y pruebas diagnósticas derivadas de esos recursos. Tedros instó a concluir las negociaciones para que el acuerdo pueda abrirse a la firma, iniciar su proceso de ratificación y entrar en vigor como derecho internacional.
La OMS informó que el resultado de estas negociaciones será revisado en la próxima Asamblea Mundial de la Salud, programada para mayo de 2027, o antes, a través de una sesión extraordinaria.
La ONU había estipulado que la declaración debía ser aprobada por consenso durante una reunión de alto nivel el 25 de septiembre. Sin embargo, las objeciones de Estados Unidos y otros países impidieron que se alcanzara ese consenso y llevaron el asunto a la Asamblea General.
El representante estadounidense cuestionó las “ideologías divisorias que carecen de consenso conceptual” y las referencias del documento a negociaciones pendientes sobre un elemento del Acuerdo sobre Pandemias de la OMS.
Por su parte, el representante de Chile subrayó la importancia de una respuesta conjunta, indicando que “ningún país, por muy grande o preparado que esté, puede enfrentar solo una amenaza que no conoce fronteras”.
Un reciente antecedente muestra a Argentina alineándose con Estados Unidos e Israel en contra de la voluntad de la mayoría, cuando el 25 de marzo de este año votaron en contra de una resolución que declaraba la trata de africanos esclavizados como “el crimen más grave contra la humanidad”, que contó con 123 votos a favor y 52 abstenciones.
Esto ocurrió pocos meses después de la salida de Argentina de la OMS, formalizada el 17 de marzo de este año, decisión anunciada por el gobierno de Javier Milei en febrero de 2025, tras el retiro del organismo por parte del entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump.























