Sin el capitán, quien observó el partido desde un palco, Vasco optó por sustituirlo con Williams Alarcón. Sin embargo, el chileno no logró imponerse y afrontó una carga emocional que resultó pesada. Resulta evidente que no es sencillo reemplazar a Paredes en Boca, y no es justo calibrar lo que aportó el ex jugador de Huracán en comparación con Alarcón, pero su actuación fue cuestionable; se mostró estático, prefirió lateralizar el juego y no logró romper las líneas defensivas rivales. Su desempeño fue subrayado por los silbidos que surgieron de las gradas al ser sustituido en el complemento. Además, no cumplió con la función en las jugadas a balón parado, un aspecto esencial que Boca no supo aprovechar en cada córner y tiro libre.
“Sabemos lo que significa Leandro para nosotros. Nos da la pausa que necesitamos, pero no creo que tenga nada que ver en el partido de hoy. Tenemos jugadores y lo han demostrado que podemos jugar mejor. Hoy no fue nuestra mejor versión”, reflexionó el entrenador en la conferencia de prensa, sin dar detalles sobre el posible regreso del capitán.
La falta de Paredes expuso debilidades en la estructura del equipo y dejó vacantes roles que nadie logró llenar. Milton Delgado, el jugador de mayor consistencia en un partido discreto, se vio condicionado rápidamente por una tarjeta amarilla a los 8 minutos que limitó su capacidad de contacto físico. Santiago Ascacibar se enfocó en atacar, pero careció de aporte en la creación, mientras Carlos Palacios se mantuvo alejado del juego, sin generar pases decisivos.
Boca fue superado, tanto en actitud como en tácticas, especialmente en la primera mitad, donde se mostró errático y nervioso, carente de un referente que manejara el juego. Falta de liderazgo, desorganización en la defensa y una incapacidad para presionar a un árbitro permisivo complicaron aún más la situación.
Sin embargo, la expulsión del jugador Gómez transformó el panorama, y la ausencia del ‘5’ se sintió aún más en la etapa donde Boca parecía tener el control del partido. Tras la roja y el ingreso de Sebastián Villa, quien tampoco logró aportar claridad, Delgado quedó como el único mediocampista central, y el equipo avanzó más por inercia que por estrategia, impulsado por la afición.
Fue en ese momento que Boca consiguió mantener la posesión y presionó a un Vasco que se replegó buscando resistir. Durante esa media hora de dominación, el equipo se movió sin rumbo y generando frustración entre los hinchas, evidenciando la falta de creatividad y el toque decisivo que Paredes sabe aportar.
La conclusión a este interrogante, difícil de responder, es que el rol del capitán se hizo aún más notable en su ausencia. En lo que fue el décimo partido sin él de los 46 disputados en 2026, donde el balance era positivo, Boca vio caer su racha de 17 encuentros invicto. En determinados pasajes del juego, especialmente en el primer tiempo, se sintió la dependencia del equipo hacia Paredes.
De cara a la revancha en Brasil, cuyo lugar aún se desconoce debido a apelaciones, el entrenador afronta el reto de lograr que su equipo mantenga el nivel que mostró hacia el final del partido, contrastando con la floja performance del primer tiempo, para revertir la serie. La clave para alcanzar este objetivo es clara pero compleja: restaurar el juego colectivo sin Paredes, de modo que su ausencia sea menos evidente.























