Recientemente, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) reportó que la inflación de septiembre fue del 1,9%, lo que representa un aumento de 0,2 puntos porcentuales en comparación con agosto. Esta variación se debe principalmente a los incrementos en productos estacionales, como las verduras, y en servicios regulados, particularmente gas, electricidad y servicios de salud.
El dato de septiembre es crucial para anticipar lo que sucederá en el último tramo del año. Según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central (BCRA), se prevé una inflación del 1,7% para octubre, 1,6% para noviembre y 1,8% para diciembre. De seguir estas proyecciones, el año podría cerrar con una subida de precios cercana al 30%.
Los analistas indican que no hay señales claras que sugieran una reducción significativa de la inflación en los próximos meses. En particular, los precios de los alimentos siguen ejerciendo presión sobre el índice. Según un relevamiento de una consultora, los precios de este sector aumentaron un 0,5% en la primera semana de octubre, acumulando cinco semanas seguidas de subas. Los incrementos más notables se registraron en bebidas, productos de panadería, cereales, pastas y carnes, lo que indica que la desaceleración de precios aún no se consolida en esta área.
Otro aspecto que podría afectar la evolución del IPC es el reciente aumento en los combustibles, que promedió un 2% en nafta y un 5% en gasoil a fines de septiembre. Estos incrementos tienen un impacto directo en los precios al consumidor y repercuten en los costos de transporte y distribución de productos.
Es importante observar la situación de los precios de los combustibles a nivel internacional. “Con el Brent nuevamente por encima de US$100, si se mantienen esos niveles, los precios de los surtidores probablemente ajusten, lo que incrementa el riesgo de futuros aumentos. No solo es relevante la ponderación directa de este rubro en el índice, sino también su efecto en fletes y logística del resto de los bienes, lo que produce efectos de segunda ronda”, explicaron especialistas en una consultora.
El economista Claudio Caprarulo de Analytica, por su parte, situó su proyección de inflación para octubre en torno al 2%, consistente con la estimación previa para septiembre. Subrayó que el relevamiento de precios en alimentos y bebidas no muestra indicios de desaceleración. Aunque es posible que se observe una moderación en el último bimestre del año, esta sería marginal. “No hay condiciones para proyectar cambios significativos de tendencia”, concluyó, estimando que la inflación acumulada para 2026 estará levemente por encima del 30%.
Alejandro Giancola, de otra consultora, también opinó que la inflación se mantendrá en niveles similares en los próximos meses, anticipando que octubre y noviembre tendrán variaciones similares a septiembre, aunque quizás con una ligera desaceleración. Sin embargo, advirtió que en diciembre podrían presentarse presiones adicionales por aumentos estacionales, especialmente en carnes, estimando un cierre del año con una inflación acumulada entre el 30% y el 30,5%.
Gonzalo Carrera de otra firma destacó que, según sus relevamientos iniciales de octubre y proyecciones para las semanas siguientes, la tasa de inflación para este mes sería comparable o ligeramente inferior a la de septiembre. Reconoció menores incrementos en precios regulados al inicio de octubre, pero otros sectores evidenciaron subas significativas al final de septiembre, lo que generará un sesgo estadístico importante.
Finalmente, en otra consultora, afirmaron que los movimientos en el índice de precios en los últimos meses se deben a factores estacionales y ajustes en servicios regulados. “Nuestra proyección para los próximos meses es una inflación estabilizada algo por debajo del 2% mensual. Sin embargo, una actividad económica más dinámica o tensiones en el mercado cambiario, especialmente durante las elecciones, podrían dificultar este tímido proceso de desinflación”, advirtieron.
“Las proyecciones para el último trimestre coinciden en que no se anticipa un aumento brusco de la inflación, pero tampoco se garantiza una reducción sostenida en los aumentos mensuales”, resumieron.























