En cifras absolutas, son 15,8 millones de personas sobre un total de 30,1 millones. Si se considera a los hogares, el porcentaje es de 47,0%: 4,8 millones de hogares carecen de alguno de los servicios, sobre un universo de 10,2 millones. En contraste, el 47,4% de las personas y el 53,0% de los hogares cuentan con los tres. El relevamiento no incluye los aglomerados más pequeños ni las zonas rurales.
Los resultados deben leerse como parte de un problema estructural, según advierte el propio organismo y confirma la serie histórica. Desde el primer semestre de 2023, la proporción de personas sin acceso a alguno de los servicios se mantuvo en un rango acotado, de entre 50,5% y 52,9%, y nunca descendió de la mitad de la población.
El Indec señala además que el acceso no depende únicamente de que las redes pasen cerca de las viviendas: cuando están disponibles, los hogares también deben poder realizar las conexiones domiciliarias. A su vez, los resultados pueden variar entre regiones, según la extensión de las redes en cada territorio.
Frente al primer semestre de 2025, la proporción de personas sin acceso a alguno de los servicios subió del 51,6% al 52,6%, un punto porcentual. Entre los hogares, aumentó del 46,2% al 47,0%. El organismo recuerda que, por tratarse de una encuesta por muestreo, las cifras son estimaciones y tienen asociado un margen de error.
El aumento se explica por el gas de red. La proporción de personas que no accede a ese servicio pasó del 39,2% al 40,5%. En los hogares, creció del 34,3% al 35,4%. En cambio, el acceso al agua corriente y a las cloacas casi no tuvo variaciones. En ambos semestres, el 10,6% de las personas siguió sin agua de red; quienes no tienen conexión cloacal fueron el 30,7%, frente al 30,6% de un año antes. Entre los hogares, el 26,9% continúa sin cloacas, igual que en el primer semestre de 2025, mientras que la proporción sin agua corriente bajó del 9,4% al 9,1%.
De los tres servicios, el gas natural es el que tiene menor cobertura. En el primer semestre de 2026, el 40,5% de las personas, unas 12,2 millones, no accedía a la red. Entre ellas hay quienes recurren a tubos o garrafas, kerosene, leña, carbón u otros combustibles, según el informe.
En cuanto a las cloacas, el 30,7% de la población, alrededor de 9,3 millones de personas, no tiene conexión a la red. En ese grupo hay hogares con cámara séptica y pozo ciego, otros que cuentan solo con pozo ciego o un hoyo en la tierra, y algunos que no tienen baño.
El agua corriente es el servicio de mayor cobertura. Sin embargo, 3,2 millones de personas, el 10,6%, no acceden a la red pública y se abastecen mediante otras alternativas, como perforaciones con bomba, ríos, camiones aguateros o lluvia.
El organismo estadístico también presenta los datos según la condición de pobreza por ingresos y muestra diferencias importantes. Entre las personas no pobres, el 58,0% cuenta con los tres servicios. La proporción desciende al 31,7% entre los pobres no indigentes y al 19,1% entre los pobres indigentes. En otras palabras, el 80,9% de las personas en situación de indigencia no accede a alguno de los servicios.
La brecha se observa también en cada prestación. El acceso al agua corriente alcanza al 91,8% de las personas no pobres, al 88,5% de los pobres no indigentes y al 83,2% de los indigentes. En las cloacas, las proporciones son del 76,3%, el 61,3% y el 52,2%, respectivamente. La diferencia más amplia corresponde al gas de red: tiene acceso el 69,1% de los no pobres, el 43,4% de los pobres no indigentes y el 29,5% de los indigentes.
En el país, el 32,3% de la población se encuentra en situación de pobreza, equivalente a unas 15,56 millones de personas si se considera a la población total. Entre las personas pobres, 3,61 millones también son indigentes, es decir, no perciben ingresos suficientes para cubrir el 100% de sus necesidades alimentarias.























