Con el objetivo de sostener el superávit fiscal y acercarse a las metas previstas para 2026, tanto en el Presupuesto 2027, de 1,3% del PBI, como en el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, de 1,4% del PBI, el Ministerio de Economía concentró buena parte del ajuste en las “transferencias a provincias”.
De acuerdo con datos procesados por la consultora Analytica, esa partida tuvo la mayor caída, con una baja de 56,5% real interanual. La firma explicó que parte de la variación se debe “en parte por el cambio en el registro de las transferencias a los hospitales SAMIC”. Si se excluye ese efecto, la caída fue de 46,3% real interanual.
También se destacó el recorte de los subsidios económicos, que se redujeron 32,6% real interanual. Dentro de ese rubro, las partidas destinadas a energía retrocedieron 26,2%, mientras que las vinculadas al transporte se contrajeron 55,8%.
La obra pública también registró una baja pronunciada, de 21,4% real interanual. El ajuste fue mayor en las construcciones directas de la Nación, que disminuyeron 33,8%, que en las transferencias de capital, que cayeron 12,9%.
En sentido contrario, la única partida que tuvo un aumento real en octubre fue “asignaciones familiares + AUH”, con una suba de 1,5% real interanual. El incremento se explicó por la AUH, cuyo gasto creció 2,7%, mientras que las erogaciones para asignaciones familiares bajaron 0,6%.
Según Analytica, la diferencia está relacionada con la evolución de la cantidad de beneficiarios. Con datos de septiembre, los titulares de asignaciones familiares habían caído 4,8% interanual, mientras que los de la AUH habían aumentado 1%. “Si bien ambos programas cuentan actualmente con 4,2 millones de beneficiarios cada uno, el monto de la AUH duplica al de la asignación familiar, lo que eleva su ponderación en la suba del gasto”, detalló la consultora.
En el acumulado hasta octubre, el gasto primario registra una baja de 3,3% real interanual. En ese período, solo tres meses —marzo, junio y septiembre— mostraron una desaceleración del ritmo de ajuste del gasto.
Durante los primeros diez meses del año, el mayor recorte correspondió a las transferencias a las provincias, que disminuyeron 50,8% real interanual una vez descontadas las destinadas a los hospitales SAMIC.
En segundo lugar quedaron los programas sociales, con una caída acumulada de 22,7% real interanual, según la medición de Analytica. Dentro de ese rubro, el programa “Volver al Trabajo” tuvo la mayor incidencia: su gasto cayó 54,3%. Los montos permanecieron congelados hasta junio, cuando el programa finalmente fue eliminado.
En los últimos 24 meses, entre noviembre de 2024 y octubre de 2026, el gasto primario solo creció en siete ocasiones. En la mayoría de esos casos, sin embargo, lo hizo a un ritmo menor que el de los meses en que se aceleró el ajuste.
En 2026, en particular, el Gobierno debió profundizar los recortes en un contexto de caída de la recaudación. Según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal, los ingresos tributarios acumulan hasta octubre una baja de 2,7% real interanual, equivalente a una pérdida de 5,9 billones de pesos.
Aunque la motosierra se intensificó con el propósito de cumplir la meta fiscal de 2026 y mantener el equilibrio de las cuentas públicas por tercer año consecutivo, para el gobierno de Javier Milei se trata de una condición sine qua non del plan de estabilización macroeconómica.
“Ustedes no saben el quilombo que es sostener el equilibrio fiscal. Las presiones que tengo todo el tiempo, todo el mundo quiere gastar. Ahora, ¿cuál es el problema? El problema es que voy a estar haciendo una política de shock de demanda cuando tengo contracción de oferta. Pero no solo eso. ¿Con qué lo financio? ¿Con deuda? Es inmoral. ¿Con emisión monetaria e inflación? Es inmoral. ¿Suba de impuestos? Es inmoral. No voy a hacer eso”, dijo el Presidente en la Universidad Torcuato Di Tella. Además, cuestionó a quienes proponen “aflojar” las medidas para reducir su impacto en la economía real.
De cara a los próximos meses, los economistas prevén un crecimiento moderado de la recaudación durante los dos últimos meses del año, por lo que el Gobierno podría enfrentar nuevas instancias de recorte del gasto.
“Los derechos de exportación seguirán teniendo un aporte algo mayor, pero vemos poco probable que logren compensar la caída o el bajo crecimiento de los impuestos asociados al consumo. A su vez, seguirán impactando las bajas de impuestos dispuestas —derechos de exportación e internos— y, desde diciembre, impactará el FAL”, estimó la consultora LCG, que proyecta una caída de los recursos cercana a 2% anual en términos reales.
Con los ingresos tributarios en descenso, cumplir la meta de superávit no parece sencillo. Según la última Encuesta de Expectativas Macroeconómicas, los analistas privados redujeron sus proyecciones y estiman un resultado equivalente a 1,1% del PBI, aunque el Ejecutivo acumula hasta septiembre un superávit primario de 1,2%.























