El énfasis recae en el ingreso total individual, que incluye salarios, pensiones, rentas, transferencias sociales y otras percepciones monetarias. Este indicador es fundamental para comprender el nivel de vida promedio y las marcadas disparidades territoriales.
Damián Di Pace, director de la consultora Focus Market, explica que “esas discrepancias determinan el acceso a la salud, la educación, la vivienda y la alimentación, configurando realidades muy distintas según el lugar donde se nació o se vive”.
El informe revela que, mientras en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el ingreso diario asciende a USD 25,41, en Tierra del Fuego y Neuquén se registran cifras de USD 21,18 y USD 20,36, respectivamente.
Por otro lado, en las provincias del norte, la situación es considerablemente más complicada: en La Rioja, el ingreso diario es apenas de USD 8,24; en Chaco, USD 8,52 y en Formosa, USD 8,89.
En una comparación a nivel regional, el promedio nacional se sitúa en USD 671,08 al mes, lo que coloca a Argentina por encima de naciones como Bolivia (USD 607,81), Paraguay (USD 598,40) y Brasil (USD 620,00), aunque por debajo de Uruguay (USD 1.273,00) y Chile (USD 1.518,00). Estas variaciones reflejan realidades económicas distintas, niveles de inflación, productividad y estructuras laborales.
La consultora advierte que el promedio nacional puede ser engañoso si no se examina la distribución territorial. En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el ingreso per cápita familiar llega a USD 762,34 mensuales, mientras que en La Rioja es de solo USD 247,20; en Chaco, USD 255,74 y en Formosa, USD 266,65. En cambio, las provincias patagónicas presentan los valores más altos fuera de CABA, con Tierra del Fuego en USD 635,52, Neuquén en USD 610,75 y La Pampa en USD 561,27.
Al analizar el poder de compra diario, la brecha se torna evidente. En La Rioja, un día de ingreso permite adquirir medio kilo de bifes, medio kilo de helado o cinco empanadas. En Salta, alcanza para 700 gramos de bifes, 600 gramos de helado o las mismas cinco empanadas.
En contraste, en CABA un día de trabajo equivale a un kilo y tres cuartos de bifes, un kilo y medio de helado o catorce empanadas. En provincias intermedias como Santa Fe, se puede comprar un kilo de bifes, 900 gramos de helado o nueve empanadas.
Di Pace sostiene que cambiar estas desigualdades requiere la comprensión de que no son inevitables, sino el resultado de décadas de políticas que no priorizaron un desarrollo equilibrado. “Reducir la informalidad laboral es una de las palancas más poderosas disponibles. Un trabajador que accede al sistema formal…






















