Este avance se produce en un contexto de estricta confidencialidad, tanto en el seno de la Iglesia como en el gobierno de Javier Milei, que buscan evitar cualquier filtración. Un encuentro clave ocurrió el jueves en el Palacio San Martín, donde el canciller Pablo Quirno y la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, se reunieron con líderes eclesiásticos, incluyendo al presidente del Episcopado, monseñor Marcelo Colombo. Durante esta reunión, además de discutir la agenda social, se abordó el tan esperado viaje del Papa, un propósito compartido tanto por la Iglesia como por el Gobierno.
A pesar de la discreción, se han percibido señales alentadoras en el último mes que apuntan hacia la posible visita de León XIV. Una de ellas es la reciente designación del nuncio apostólico en Argentina, el arzobispo estadounidense monseñor Michael Wallace Banach, cuyo arribo a Buenos Aires está proyectado para finales de junio o principios de julio. Este cargo había permanecido vacante desde enero, cuando el anterior nuncio, Miroslaw Adamczyk, fue destinado a Albania.
“Sí, seguramente esto abra la puerta, por lo menos a que aumente la esperanza de la posibilidad de su visita, por supuesto”, comentó el arzobispo García Cuerva, enfatizando la importancia de la llegada del embajador del Vaticano en diálogo con Radio Rivadavia.
En junio de 2025, la Iglesia argentina extendió una invitación formal al Papa para que visite “la tierra de su predecesor, el papa Francisco”, a través de una carta entregada al Santo Padre por el obispo de Jujuy y vicepresidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor César Daniel Fernández.
El Gobierno, que también tiene interés en cultivar una buena relación con la Santa Sede, recibió la invitación formal presentada por el canciller Quirno al Papa el pasado febrero, firmada por el Presidente.
Otro signo positivo en esta interacción fue la reciente designación de Agustín Caulo como secretario de Culto y Civilización. Caulo cuenta con una buena relación con la Iglesia y ha sido saludado por monseñor Colombo en nombre del Episcopado, en la cual se manifiesta la disposición de trabajar conjuntamente por el bien común de la sociedad argentina.
La Iglesia ha observado además que el Gobierno ha hecho modificaciones al proyecto de ley que establece la inviolabilidad de la propiedad privada, abordando las preocupaciones planteadas por algunos obispos. Entre las modificaciones más significativas está la eliminación del capítulo que derogaba el programa nacional de regulación de tierras en barrios vulnerables.
No obstante, dentro de la Iglesia reconocen que la crisis social es un tema delicado en su relación con el Gobierno. “El Estado tiene que garantizar su presencia al lado de los que quedan atrás”, subrayó García Cuerva, quien además será el encargado de liderar el tedeum del 25 de Mayo en la Catedral de Buenos Aires, con el presidente Milei presente.
El lunes anterior, la Santa Sede anunció que León XIV realizará su quinto viaje internacional a Francia del 25 al 28 de septiembre, marcando el primer viaje pastoral de un pontífice en 18 años. Esta visita ha sido confirmada con una antelación similar a la que se publicará para la visita del Papa a España, programada para el 6 de junio. Ambos países han estado sin una visita oficial de Francisco durante sus doce años de pontificado, al igual que Argentina.
La invitación a Francia provino de los obispos locales y del presidente Emmanuel Macron, quien se reunió con el Papa en abril. Durante su visita a París, tiene previsto ir a la sede de la Unesco y posiblemente a la Catedral de Notre Dame, que sufrió un devastador incendio en 2019.
A la espera de la probable visita del Papa, la Iglesia argentina sigue atenta a la situación política en Perú, donde se llevan a cabo elecciones que culminarán en una segunda vuelta electoral el 7 de junio. El viaje de León XIV podría considerarse en función de estos eventos políticos inminentes.
Cabe destacar que el nuevo nuncio apostólico, Prevost, tiene un amplio compromiso con los segmentos menos favorecidos, basado en su experiencia de casi 20 años en Perú como misionero y obispo, donde defendió a las víctimas de abusos y participó activamente en la defensa de derechos. Este contexto político y social es uno que la Iglesia argentina no pasará por alto en el marco de la planificación de sus viajes.






















