Un grupo de letrados que representa a los empresarios señalados por sobornos en el caso de los cuadernos de las coimas está considerando presentar una denuncia contra el fiscal federal Carlos Stornelli, quien lidera la investigación, argumentando que supuestamente ejerció presión sobre los testigos. La deliberación surgió luego de la declaración de Julio César Silva, portero del edificio de Cristina Kirchner, quien se retractó de sus declaraciones previas en las que afirmaba haber visto la entrada de bolsos, supuestamente con dinero, al inmueble ubicado en Juncal y Uruguay. En su nueva declaración, negó haber visto tales bolsos. Silva había sido presentado por la fiscalía como un testigo clave para corroborar el ingreso de estos bolsos, pero durante su interrogatorio ante el juez Germán Castelli, aseguró que no presenció esos hechos y admitió que había cometido un delito al ofrecer información falsa. Durante la audiencia, Silva relató que, al momento del allanamiento, el oficial a cargo se había comunicado con el juez Claudio Bonadio, informándole que el procedimiento no había sido fructífero. Según el testigo, escuchó a Bonadio decir que el operativo debería continuar hasta encontrar pruebas relevantes. Silva explicó que estaba cerca del oficial durante la llamada, lo que le permitió oír la conversación. El allanamiento terminó alrededor de las 00:30 con la incautación de cuadros del lugar. Posteriormente, Castelli le preguntó a Silva si había visto a Daniel Muñoz, secretario de Cristina Kirchner, entrar al edificio con bolsos. Silva respondió que lo había visto en pocas ocasiones y el juez solicitó que se le mostrara la declaración que había realizado en 2018, la cual era contraria a su actual versión. Silva admitió no haber leído aquella declaración y señaló que no era veraz, indicando que se sintió presionado y firmó sin entender el contenido. “Cometí un delito y lo acepto. Firmé, pero no estaba de acuerdo. Ni lo leí”, afirmó. En su declaración previa, que fue presentada como evidencia, el portero había declarado: “Él [refiriéndose a Muñoz] venía solo. Nunca lo vi con Kirchner. Entre 2007 y 2010, Muñoz venía acompañado y vi movimientos de bolsos y valijas con frecuencia semanal o quincenal, pero no puedo precisar cuántas veces”. No obstante, se ha retractado de esas afirmaciones. Cabe mencionar que dos hijas del portero, gracias a la gestión del secretario de Cristina Kirchner, trabajaron en el Ministerio de Planificación; una de ellas permaneció allí hasta la llegada de Mauricio Macri al poder en 2015, según ha indicado el propio Silva. Como parte de una estrategia para desvirtuar la acusación, los abogados que representan tanto a los empresarios como a los exfuncionarios kirchneristas están evaluando la posibilidad de presentar una denuncia que dirija la atención hacia los funcionarios judiciales involucrados, incluido el fiscal Stornelli. Los abogados han manifestado su intención de incluir en la denuncia otros incidentes que consideran irregulares y que anteriormente fueron desestimados por instancias judiciales superiores.
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Nº Edición: 75






















