Este análisis se distingue no solo por su contenido, sino por la credibilidad del autor y el método aplicado. Klement no proviene del mundo fútbol, sino que cuenta con más de veinte años de experiencia en el sector financiero. Su enfoque se basa en un innovador modelo econométrico que se aleja de las estadísticas deportivas convencionales. En su lugar, utiliza variables macroeconómicas tales como el PIB per cápita de cada nación, la población, la temperatura media del país anfitrión, la localía y el puntaje en el ranking FIFA. Este enfoque, explica el mismo Klement, es capaz de explicar el 55% del desempeño de un equipo a lo largo de un torneo, dejando el 45% restante a la suerte.
La validez del pronóstico cobra fuerza al considerar el récord que presenta el modelo de Panmure Liberum, el cual anticipó a Alemania como campeona en Brasil 2014, a Francia en Rusia 2018 y a Argentina en Qatar 2022. “El modelo es el modelo”, afirmó Klement en su informe, con tres aciertos de tres torneos.
Lo curioso es que su predicción contradice las tendencias de las plataformas de apuestas, donde España es considerada la principal candidata y Países Bajos tiene apenas un 3% de probabilidades de levantar el trofeo, según datos de Polymarket, que Klement incluyó en su informe. Sin embargo, el economista se mantiene firme en su análisis.
El fundamento para elegir a Países Bajos como campeón no está en las estrellas del equipo, sino en la profundidad de su plantel y en la capacidad de mantener un buen rendimiento en las instancias de eliminación directa, dos elementos que su modelo considera cruciales en los momentos decisivos del torneo. Este mismo razonamiento se aplica al otro finalista, Portugal, que comparte una trayectoria similar con su oponente: generaciones talentosas pero con escasos títulos importantes.
Históricamente, Países Bajos “es, posiblemente, la mejor selección del mundo que nunca ganó una Copa del Mundo, tras haber perdido tres finales”, argumenta Klement. Por su parte, Portugal, a excepción de su victoria en la Eurocopa 2016, también ha luchado por asegurar títulos relevantes, un recorrido que les ha llevado a ser considerados un equipo sólido. En esa Eurocopa, Portugal avanzó sin triunfos en la fase de grupos, venció a Polonia en penales, a Gales con un 2-0 en semifinales y finalmente logró una emocionante victoria contra Francia gracias a un gol de Eder en tiempo extra.
Sin embargo, Klement también anticipa que la final de 2026 no será un espectáculo deleitante: “Nuestro modelo no pronostica que ni Países Bajos ni Portugal sean equipos especialmente atractivos de ver”. A pesar de ello, les otorga el honor de llegar a la final, con Países Bajos alzando el trofeo.
Para que estos dos equipos se enfrenten en la gran final, el modelo prevé que se eliminen a la mayoría de las selecciones tradicionales. Brasil, por ejemplo, caería en la fase de 32 equipos a manos de Japón, algo que Klement califica como “uno de los mayores batacazos en la historia del torneo”. Alemania, España y Francia también enfrentarían la eliminación antes de llegar a la final. España, por su parte, vería su camino truncado en semifinales frente a Países Bajos, mientras que Francia caería ante el mismo equipo, y Inglaterra no podría superar a Portugal.
El camino proyectado para ambos finalistas es largo. Países Bajos avanzaría tras vencer a Marruecos, Canadá, Francia y España, mientras que Portugal lograría su puesto tras derrotar a Inglaterra y a Argentina en cuartos de final. “Ha sido un recorrido muy exigente para ambos equipos hasta llegar aquí. Pero solo uno de los dos puede ganar”, concluye el informe.
El modelo vaticina un inicio sólido para la selección campeona en la fase de grupos, donde Argentina destaca como el equipo más fuerte: Panmure Liberum le otorga un 91% de probabilidad de clasificar entre los dos primeros de su grupo, conformado por Austria, Argelia y Jordania, la cifra más alta de todo el torneo.
Sin embargo, el verdadero desafío se presenta en cuartos de final, donde el modelo plantea un choque decisivo contra Portugal. Klement describe esta situación meticulosamente: “El cruce enfrenta al campeón defensor, aún apoyado en una figura veterana (Messi), contra una selección que nunca ha ganado la Copa del Mundo y que también depende en buena medida de una figura de edad avanzada. Pero, a diferencia de Argentina, Portugal posee una mayor amplitud y profundidad en su plantel y, siempre que Ronaldo se haga a un lado, debería ganar este partido en tiempo suplementario”.
El análisis no se centra en la calidad individual de los jugadores, sino en la capacidad estructural de Portugal para mantener el ritmo a través de sus sustitutos, un aspecto que el modelo considera que juega en contra de Argentina en los partidos que se extienden más allá de los 90 minutos.
Klement reconoce las limitaciones de su método. En su informe aclara que el enfoque es deliberadamente irónico y las proyecciones no deben ser interpretadas como verdades absolutas. La inclusión del 45% de azar, que el modelo no puede capturar, es parte fundamental del análisis.
A pesar de esta advertencia, el preceder de tres aciertos consecutivos en la predicción de campeonatos es difícil de pasar por alto, aunque ningún modelo econométrico pueda anticipar eventos como lesiones, penales errados o condiciones climáticas adversas en el momento menos indicado. El Mundial comenzará en junio de 2026, en una sede compartida por Estados Unidos, México y Canadá. Argentina competirá como campeona actual, y según este pronóstico, con el mejor porcentaje estadístico del torneo, aunque con limitadas posibilidades de avanzar más allá de cuartos de final.























