Un estudio realizado por la consultora Montamat & Asociados reveló que, en mayo de 2026, los precios en surtidor, incluyendo impuestos, para la nafta súper y el gasoil en Argentina se mantuvieron por debajo de lo que se paga en Chile, Perú y Uruguay. La única excepción en esta comparación es Brasil, donde los precios son similares o incluso inferiores a los argentinos.
El informe indica que la nafta súper se comercializó en Argentina a un promedio de 1,54 dólares por litro en mayo, cifra que supera a Brasil, donde el precio fue de 1,34 dólares. En cambio, Chile y Perú presentaron precios más altos, de 1,78 y 1,75 dólares por litro, respectivamente. Por su parte, Uruguay lideró el ranking regional con un costo de 2,20 dólares por litro, un 43% más que lo que se paga en Argentina.
En abril, el promedio de la nafta súper en Argentina fue de 1,53 dólares por litro, ligeramente superior al de Brasil (1,34 dólares), mientras que Chile y Perú se ubicaron en 1,75 dólares cada uno, y Uruguay en 2,06 dólares. A pesar de que todos los países analizados experimentaron aumentos en sus precios, la posición de Argentina se mantuvo, siendo el segundo mercado más barato de la región detrás de Brasil.
Este escenario no es reciente. El análisis de la consultora muestra que, desde febrero de 2022, Argentina y Brasil han permanecido como los mercados con los precios más bajos de nafta súper en la región, mientras que Uruguay persiste como el país con los combustibles más caros.
En cuanto al gasoil, el panorama es similar, aunque con ciertos matices. En mayo, Argentina reportó un precio de 1,63 dólares por litro, superando a Brasil (1,45 dólares) y Uruguay (1,44 dólares), pero por debajo de Chile (1,72 dólares) y Perú (1,93 dólares).
Un aspecto que destaca la evolución histórica es la mayor volatilidad del gasoil en comparación con la nafta súper a lo largo de los últimos años, mostrando caídas y recuperaciones, pero siempre manteniéndose competitivo frente a los precios en Chile y Perú.
Además de la comparación regional, el estudio también examina la relación entre el precio en surtidor y la paridad de importación, que representa el costo de adquirir estos combustibles del exterior. Para la nafta súper, el precio promedio de 1,54 dólares por litro en Argentina está por debajo de la paridad de importación, que se sitúa en 1,72 dólares. Esta diferencia sugiere que, si Argentina necesitara comprar nafta en el mercado internacional, los costos superarían los precios actuales que pagan los conductores.
En el caso del gasoil, la diferencia es aún más pronunciada. El precio local de 1,63 dólares por litro se compara con una paridad de importación que asciende a 1,90 dólares, lo que implica que el costo interno está aproximadamente 14% por debajo del costo de reposición externo.
El contexto productivo es clave para comprender por qué esta brecha no genera tensiones en el abastecimiento. En abril, la producción de petróleo en Argentina alcanzó un récord histórico de 893.000 barriles diarios, con alrededor del 68% proveniente de desarrollos no convencionales en Vaca Muerta. Este crecimiento ha permitido reducir considerablemente las importaciones de gasoil y aumentar las exportaciones.
Este desarrollo se refleja en la balanza energética: en abril, el sector generó un superávit de 1.402 millones de dólares, mientras que el acumulado de los primeros cuatro meses del año llegó a 3.281 millones de dólares. Argentina se posiciona así, junto con Brasil y Guyana, como uno de los países que más contribuyen al crecimiento de la oferta petrolera fuera de la Opep.
La producción de gas natural se mantiene alrededor de 140 millones de metros cúbicos diarios, aunque aún no ha superado los récords del año pasado. A su vez, el barril de Medanito se cotizó en mayo entre 90 y 95 dólares en el mercado local, mientras que la referencia para exportación promedió 103 dólares, lo que resalta la atracción actual de las ventas externas de crudo argentino.























