Rubio ha convocado a representantes de diversas regiones, abarcando el hemisferio occidental, Europa y Asia, según un portavoz del Departamento de Estado. La Argentina estará representada por el canciller Pablo Quirno, quien tiene actividades oficiales previstas en la capital estadounidense.
Tommy Pigott, vocero del Departamento de Estado, comentó que la cumbre ha sido organizada debido a que el terrorismo de extrema izquierda representa “una vieja amenaza que resurge con fuertes vínculos transnacionales y nuevas convergencias”. Además, destacó que como este problema no ha sido abordado de manera eficaz en el pasado, cada acción, designación o programa de asistencia en materia de seguridad puede tener un efecto multiplicador, reforzando las contramedidas a nivel nacional e internacional.
Documentos internos del Departamento de Estado, citados por medios de comunicación, indican que la reunión tiene como objetivo sentar las bases para una “acción coordinada” que busque contrarrestar organizaciones internacionales que “intentan imponer una visión política extremista a través de la intimidación y campañas de terror”.
En mayo, el presidente Donald Trump firmó una nueva estrategia de contraterrorismo enfocada en “identificar y neutralizar rápidamente” lo que calificó como “grupos políticos seculares violentos cuya ideología es antinorteamericana, radicalmente transgénero o anarquista”, mencionando específicamente al movimiento descentralizado de extrema izquierda Antifa.
El documento enfatiza que se utilizarán todas las herramientas constitucionales disponibles para rastrear sus actividades, identificar a sus miembros, seguir sus conexiones con organizaciones internacionales y utilizar recursos policiales para paralizarlos operativamente antes de que puedan causar daño. Asimismo, detalla que se aplicará la misma estrategia a los Estados que apoyen a estos grupos o a aquellos gobiernos que planifiquen complots letales en territorio estadounidense.
El informe también señala que actualmente, Estados Unidos se enfrenta a tres tipos principales de grupos terroristas: narcoterroristas y pandillas transnacionales, islamistas y extremistas violentos de izquierda. Un funcionario del Departamento de Estado declaró que se necesita una actualización en el sistema operativo antiterrorista para enfrentar estas nuevas amenazas y proteger la seguridad nacional.
Pigott afirmó que la atención se centra en actividades violentas que encajan en la definición de terrorismo, incluyendo asesinatos, secuestros y ataques a infraestructuras críticas. En este contexto, Rubio ha convocado a altos funcionarios de más de 60 países a la cumbre, entre los que se encuentran Chile, Perú y Costa Rica, además de Argentina.
Recientemente, se ha generado preocupación entre algunos funcionarios estadounidenses, aliados europeos y analistas que no perciben la amenaza del terrorismo transnacional de extrema izquierda de la misma manera. También se reveló que a fines de mayo, el Departamento de Estado organizó una reunión en La Haya sobre Antifa y el terrorismo de izquierda, y que a mediados de junio se solicitó a más de 20 embajadas estadounidenses, incluida la de Argentina, información sobre grupos extremistas de este tipo. Sin embargo, las respuestas de varias embajadas no coincidieron con la evaluación de la actual administración sobre esta amenaza.
Un artículo de un diario estadounidense de abril pasado, basado en documentos internos y entrevistas, destacó un “nuevo y amplio esfuerzo” por parte de la Casa Blanca para presionar a gobiernos extranjeros para que se sumen a su lucha contra lo que catalogan como “terroristas de extrema izquierda”. Según ese artículo, el gobierno de Trump ha estado movilizando su maquinaria antiterrorista global contra movimientos como Antifa, aunque sugiere que se carece de pruebas contundentes sobre la gravedad de su amenaza para los ciudadanos estadounidenses.























