Hasta ahora, el único acusado había sido Barrelier. Las fuentes investigativas han confirmado que la persona arrestada se llama Osvaldo Fassetta, quien residía en una de las habitaciones que Barrelier le había cedido en su hogar, ubicado en el barrio Cofico de Córdoba.
Barrelier cohabitaba en la misma vivienda con su pareja y una hija de once años, además de alquilar dos habitaciones: una en la planta alta y otra en la planta baja, donde habitaba Fassetta.
El abogado de Fassetta, Eduardo Medina Allende, expresó poco después del arresto: “No ví el expediente, acá en Córdoba, cuando los fiscales no tienen nada que hacer, dictan prisiones preventivas”.
Medina Allende también comentó a la prensa: “Si yo le digo a la gente duermo en esa cama, viene la policía y saca el colchón, ¿huellas de quién pueden encontrar? Del que duerme en esa cama…”.
En una entrevista con Noticiero Doce, el detenido manifestó que había abandonado la vivienda “el sábado que ocurrió el hecho por la mañana” y narró: “Pedimos un Uber desde la casa de Claudio hacia el complejo donde él juega al fútbol. Ahí nos encontramos con Agostina, Melisa y su hijo más chico de siete años”. Se refirió a un momento que le llamó la atención: “Agostina le pidió el número de teléfono a Claudio estando su madre al lado”.
Según Carlos, la adolescente le dijo: “Claudio, no te olvides de pasarme tu número. Después hubo comportamientos normales, Claudio jugó al fútbol, estaban todos los chicos del equipo y ninguno se apartó de ahí”.
Después del partido, el grupo se dirigió a la fiesta de cumpleaños de un amigo, donde también estuvieron Melisa Heredia, madre de Agostina, y la menor. “A las 19:30 nos fuimos del cumpleaños con Claudio hacia el lugar donde yo trabajo y Agostina, Melisa y el nenes se fueron a su casa”, explicó Carlos.
Por otro lado, el bar Wachitas, ubicado en Córdoba y que se relacionó con el caso de Agostina, fue clausurado por la Municipalidad debido a irregularidades. Según informes, Soledad Andreani, propietaria del auto Ford Ka negro vinculado al caso, se presenta como productora de eventos en el establecimiento.
La Municipalidad de Córdoba, a través del Ente de Fiscalización y Control, determinó la clausura del bar tras comprobar que “desarrollaba actividades y presentaba condiciones que no se correspondían con las autorizadas por la autoridad competente”.
El bar, ubicado en la calle Ituzaingó al 521, ya había recibido advertencias y había sido clausurado en tres ocasiones previas por incumplimientos. Esta vez, se encontraron fallas graves en las instalaciones eléctricas, ausencia de señalización, elementos de seguridad caducados y modificaciones estructurales no declaradas.
Además, se supo que unas horas después de que se colocaran las fajas de clausura, estas fueron retiradas, motivo por el cual los inspectores regresaron al bar para realizar una nueva intervención.























