En el transcurso de una conversación, un analista del mercado resaltó la situación actual, afirmando: “Lo que no mata, fortalece”.
Ante la pregunta de qué está impulsando este notable avance, el analista comentó que, al final del día, son los balances de las empresas lo que está en el centro de todo. “La temporada actual es excepcional. Se observan rentabilidades sólidas, márgenes amplios y una amplia orientación favorable por parte de las empresas sobre el futuro de sus negocios. En este contexto, la economía se muestra robusta. Aunque la guerra en Irán había generado muchas dudas en marzo, desde abril, la visión del mercado ha sido constructiva. Y, a pesar de las pruebas repetidas que enfrenta, es esa solidez lo que parece prevalecer”, analizó.
Dentro de esta discusión, se exploraron diversos shocks que han impactado al mercado. Uno que se destacó como positivo y poderoso fue el auge de la inteligencia artificial (IA). Cuando se indagó si este fenómeno es el motor principal detrás del avance actual, el analista respondió: “Las ganancias por acción del S&P 500 están proyectadas para superar un 47% interanual en el segundo trimestre. En este punto del ciclo expansivo, sería prácticamente imposible imaginar un número tan alto sin la contribución de la IA. Si bien se excluyen los balances de grandes empresas como Alphabet y Amazon, la mejora interanual aún se situaría en un impresionante 28,8%”.
Esta cifra es verdaderamente extraordinaria. Al preguntarle sobre situaciones pasadas que pudieran compararse con una marcha tan vibrante, el analista recordó que “inmediatamente después de una recesión, los rebotes a menudo pueden ser tan o más poderosos. En el último trimestre de 2021, se vio un aumento del 91% en un rebote notable”.
Cuando se mencionó que este repunte ocurrió cuando las empresas estaban saliendo de los efectos de la recesión provocada por la pandemia de Covid-19, el analista matizó: “En realidad, estábamos hablando de una recesión en las utilidades. La contracción económica en 2020 fue aguda pero breve, con una duración de apenas dos meses. Sin embargo, el impacto negativo sobre la rentabilidad demoró más de un año en solucionarse”.
Al reflexionar sobre el nacimiento del mercado alcista, el analista señaló que este surgió en octubre de 2022. Al analizar el estado actual del mismo, destacó su madurez, pero subrayó que avanza con la agilidad típica de su juventud. La pregunta que surgió fue si este ritmo es sostenible en el tiempo. A lo que el analista respondió: “Es importante recordar que comenzó el ciclo por debajo de los 3500 puntos en 2022, cuando la Reserva Federal estaba aún luchando con la inflación, ajustando las tasas a un ritmo de tres cuartos de punto a la vez, y la perspectiva de una recesión parecía inminente”.
Cuando se contrastaron estas preocupaciones con la situación actual, el analista explicó que, efectivamente, la complejidad del contexto actual era mayor. Aunque se vivía una guerra en Ucrania y una crisis energética internacional, el clima de ansiedad era real. Sin embargo, el analista resaltó un elemento crucial: “En noviembre de 2022, OpenAI lanzó ChatGPT. Sin que lo supiéramos en ese momento, eso se tradujo en el comienzo de una revolución que ahora explica el vigor del mercado, que lejos de declinar, tiene a todas luces el potencial de acelerarse aún más”.
En el momento actual, el S&P 500 ha duplicado su cotización, fijándose por encima de los 7680 puntos. Al preguntarle sobre el límite de esta expansión, el analista fue evasivo, afirmando: “No lo sabemos con certeza, pero tenga la seguridad de que lo vamos a descubrir”.
Mientras tanto, el examen de estrés más reciente ha sido superado, y la racha alcista parece continuar. Sin embargo, el analista advierte sobre la realidad del incremento en las tasas de interés reales, que han ascendido tres cuartos de punto desde febrero. “La racha continúa, como usted dice, pero con una carga más pesada en la mochila. El auge de la IA no se edifica únicamente sobre expectativas y elementos intangibles. El crecimiento de la infraestructura necesaria para mantener la IA es monumental y, por tanto, costoso. El gasto en inversiones que necesita la IA provoca un fenómeno de ‘crowding out’ de gran magnitud. Incluso aquellos sectores soberanos y libre de riesgo lo están padeciendo. La racha sigue, pero el estrés también se mantiene presente”.
Respecto a las expectativas sobre la Reserva Federal y su política monetaria, el analista declaró que no importará si Kevin Warsh, su líder, elige no aumentar las tasas de interés, o si Estados Unidos opta por intervenir para sostener al yen. “La ecuación no cambia. Si la Reserva Federal permanece inactiva y no es convincente, la curva de rendimientos se desplazará hacia arriba en todos los plazos, y la pendiente se empinará”, advirtió. Ha sido evidente que, si bien las condiciones financieras se vuelven más complejas, no existe un almuerzo gratis en el mundo de las finanzas. “La IA pagará lo que le corresponde sin cuestionamientos. El Tesoro, que financia en el corto plazo, mitigará el aumento inmediato en su cuenta de intereses, pero la factura adicional terminará afectando al sector inmobiliario”.
Dado su estado crítico, fue imposible ignorar que el sector inmobiliario es de particular interés tanto para Warsh como para el gobierno. Sin embargo, el analista subrayó que, si Warsh desea contar con la colaboración de los ‘bond vigilantes’, deberá adoptar un enfoque diferente. Además, observó que la intervención de Bessent en Japón es más anecdótica en comparación con su rol en Estados Unidos. En Japón, su participación parece ser meramente puntual, mientras que en Estados Unidos, es crucial. “Si el gobierno japonés fracasa en la subasta de bonos domésticos, a pesar de la intervención cambiaria, las tasas de interés a largo plazo también se verán afectadas allí”.
La importancia de la intervención de Bessent en el contexto estadounidense fue otro aspecto crítico de la conversación. Al ser interrogado sobre los detalles específicos, el analista manifestó que lo que se espera de la política monetaria debe ser respaldado por la política fiscal, que tiene la responsabilidad de cerrar progresivamente el déficit. “La economía se encuentra en un punto de sólida expansión y pleno empleo. Las inversiones en inteligencia artificial están en auge. Sería razonable esperar que esto contribuya a un crecimiento mayor en el futuro. Este es el momento ideal para reducir un déficit que actualmente se sitúa en el 6% del PBI”.
Aunque a la vista no hay planes para recortes en el déficit, especialmente con un panorama electoral inminente, el analista afirmó que la flexibilidad de política fiscal es crucial. “Si Trump no reavivara las tensiones en Irán y no hiciera temblar los precios de la energía, Warsh podría haber mantenido las tasas estables sin generar disconformidades internas en la Reserva Federal. Las contradicciones en su discurso también no habrían salido a la luz. La Fed puede esperar, siempre que el shock negativo en el sector energético no se torne persistente. Es evidente que la guerra en Irán, específicamente el conflicto en Ormuz y la escasez energética, están llegando a un punto de desbalance con la paz monetaria. Esa es también una tarea que Bessent debe abordar. O Trump busca que Warsh propicie una modesta subida de tasas que evite una fuga, o por el contrario, el presidente debe encontrar una solución duradera en el Golfo que garantice estabilidad en el mercado energético y elimine ese riesgo. Desde abril, Wall Street ha depositado su confianza en la segunda opción, aunque es más una cuestión de instinto que de certezas tangibles. La Reserva Federal adoptará un enfoque menos complaciente y tomará precauciones si no observa avances claros. Bessent es consciente de esta realidad y promete un acuerdo para desbloquear Ormuz “hoy o mañana”. La cuestión pendiente radica en cómo mantener esa apertura a largo plazo.






















