En el marco de un debate reciente sobre el futuro del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (Ipcva), su presidente, Georges Breitschmitt, alertó que convertir el aporte de productores y frigoríficos, actualmente obligatorio, en voluntario equivaldría a afirmar que “cerremos el instituto”. Destacó la relevancia de contar con un organismo que promueva la carne argentina, subrayando que esos fondos han sido cruciales para abrir mercados y mantener el acceso del producto ante diferentes conflictos comerciales. Sin embargo, también reconoció la necesidad de realizar ajustes. “Hay cosas para mejorar presupuestariamente”, sostuvo, y mencionó la importancia de comunicar de forma más clara el uso de los fondos y los beneficios generados para toda la cadena. Breitschmitt participó de un encuentro titulado Negocios del Campo, donde analizó el contexto de la ganadería, las oportunidades para la carne argentina en el ámbito internacional y un anteproyecto elaborado por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado que busca hacer voluntario el aporte al Ipcva. Al respecto, Breitschmitt argumentó que el anteproyecto se basa en información errónea, ya que, según le informaron al ministro, se afirmó que el aporte de los productores alcanzaría los $6000 por animal. “Hoy el aporte del productor son $1185”, aclaró, añadiendo que los frigoríficos contribuyen con menos de $600. Además, precisó que esta contribución se realiza una sola vez al momento de enviar el animal a faena, y no se repite en cada transacción durante el proceso productivo. Para el presidente del Ipcva, si la obligación de pago quedara a criterio de cada actor de la cadena, muchos optarían por no hacerlo, a pesar de seguir beneficiándose de las acciones financiadas por quienes sí contribuyan. “Sabemos que cuando algo es voluntario, la gente tiende a no pagarlo”, afirmó. También hizo referencia a la experiencia de otros organismos internacionales de promoción de la carne que operan con financiamiento obligatorio. Comparó la situación local con la del Instituto Nacional de Carnes de Uruguay (INAC), indicando que el Ipcva cuenta con una estructura más pequeña. “El Ipcva hoy tiene un presupuesto del orden de los US$12 millones, tres empleados y campañas en los principales mercados. Asistimos a cuatro ferias, mientras que nuestros competidores participan en nueve”, explicó. Indicó además que los países competidores tienen presupuestos de cerca de US$400 millones para sus actividades en el mercado global. Ante las críticas, Breitschmitt admitió que el organismo necesita mejorar, especialmente en cuanto a la comunicación con quienes aportan recursos. “Hay cosas para mejorar presupuestariamente. Hay que optimizar la información que se proporciona a los productores sobre cuánto les devuelve la cadena por cada peso que aportan y explicar de manera más efectiva nuestras acciones en los mercados internacionales y en el mercado interno”, expresó. Reconoció que muchos de estos esfuerzos son poco conocidos y planteó que el Ipcva debe “corregir lo que no funciona bien” y mostrar de forma más clara los resultados de su labor. A pesar de ello, defendió la función del instituto, argumentando que la apertura de un mercado requiere negociaciones sanitarias, comerciales y diplomáticas que pueden extenderse a lo largo de varios gobiernos. “La ganadería no entiende de tiempos políticos y los mercados que se abren en este sector tampoco”, observó. Como ejemplo, mencionó el esfuerzo realizado para restablecer el ingreso de la carne argentina a Estados Unidos después del cierre causado por un brote de aftosa. Detalló que el Ipcva invirtió cerca de US$1 millón en la contratación de un estudio de abogados para llevar el tema a la Organización Mundial del Comercio (OMC). Este proceso permitió avanzar hasta alcanzar un cupo de 100.000 toneladas este año. También resaltó el crecimiento de China como destino para la carne argentina. Según expresó, cuando iniciaron las campañas de promoción, las ventas a ese país eran de aproximadamente 40.000 toneladas por US$150 millones. En la actualidad, ese volumen se eleva a alrededor de 500.000 toneladas por un valor cercano a los US$2000 millones, lo que representa el 70% de las exportaciones de carne vacuna argentinas. Asimismo, mencionó el trabajo del Ipcva en respuesta a las exigencias comerciales de Europa y China, además de otras acciones de promoción en mercados como Europa, Israel y Estados Unidos. Más allá de las exportaciones, recordó que el principal consumidor de carne vacuna argentina sigue siendo el mercado interno, que representa cerca del 70% de la producción. En cuanto al consumo local, precisó que se mantiene alrededor de 47 o 48 kilos por habitante al año, lejos de los 90 kilos alcanzados en décadas anteriores. Sobre el control de los recursos, destacó que el Gobierno designa un representante titular y otro alterno dentro del Ipcva y también propone a quienes están a cargo de la auditoría y la sindicatura. Aunque no ha mantenido una reunión directa con el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, resaltó que las entidades del sector productivo e industrial se han manifestado a favor del organismo. “Debemos reforzar la importancia de nuestro trabajo, corregir lo que no funciona bien y seguir convenciendo a toda la cadena de ganado y carnes de que Argentina necesita un instituto para vender la carne”, concluyó.
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Nº Edición: 75























