– Un consenso hacia la desinflación
– Oportunidades en inversiones en pesos
El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) y los breakevens de inflación anticipan una tendencia hacia la desinflación; sin embargo, su camino para los meses venideros presenta diferencias significativas. El REM muestra un optimismo mayor en comparación con las perspectivas de los inversores.
Ante la dinámica de la deuda en pesos a corto plazo, surgen oportunidades de inversión en bonos ajustados por CER y en títulos a tasa fija, calificados como recomendables por los analistas.
El consenso del mercado sostiene que la tendencia inflacionaria seguirá disminuyendo en el corto plazo, aunque de manera gradual y con dificultades para mantenerse por debajo de los 1,5% a 1,6% mensuales de forma sostenida.
Se comienza a distinguir una diferencia notable entre las proyecciones del REM del BCRA y los breakevens de inflación implícitos en la diferencia entre bonos a tasa fija y aquellos indexados por CER. Para septiembre, el REM estima una inflación mensual de alrededor del 1,8%, mientras que el breakeven de los bonos CER se sitúa ligeramente por encima, cerca del 1,9%.
Esta discrepancia es significativa, ya que revela que, aunque se espera una inflación debajo del 2%, los precios de los bonos indexados abarcan un escenario más exigente.
La perspectiva para octubre y noviembre se mantiene moderadamente controlada. El REM proyecta una inflación de aproximadamente 1,70% en octubre y 1,60% en noviembre. En paralelo, el breakeven se sostiene alrededor del 1,9% en octubre y empezará a descender en noviembre a niveles entre 1,80% y 1,85%.
Para diciembre, se vislumbra una leve revalorización de las expectativas, ya que el REM vuelve a situarse cerca del 1,8% mensual, mientras el breakeven se mantiene en torno al 1,9% mensual.
Los analistas de IEB señalaron que la compresión en la curva CER en comparación con la de tasa fija resultó en un aumento del breakeven inflacionario. “La inflación de indiferencia entre invertir en el activo de tasa fija y aquel con ajuste CER descuenta una inflación promedio de 1,90% mensual para septiembre y octubre, y de 1,85% de noviembre a mayo de 2027; cuando hace una semana se situaba en 1,7% para septiembre y octubre, y 1,6% en adelante”, adujeron.
Desde marzo, el mercado mostró una notable compresión en las expectativas de inflación contempladas en los breakevens, alcanzando mínimos de 1,5% en promedio hacia el futuro a mediados de agosto. Sin embargo, el comportamiento se alteró en la segunda mitad de agosto, mostrando un repunte de los breakevens hacia niveles cercanos al 2%, seguido por una corrección significativa.
En la actualidad, las distintas referencias inflacionarias vuelven a converger entre 1,6% y 1,75% mensuales, superando los pisos de mediados de agosto. Los analistas de Delphos Investments aseguran que las inflaciones implícitas siguen por encima de los mínimos recientes y mantienen una tendencia lateral en las últimas rondas.
“El mercado anticipa una inflación de 29,8% para el año, con implícitas que se sostienen por encima de niveles anteriores, manteniéndose casi planas alrededor de 1,7% TEM para los meses siguientes. A pesar de que este movimiento inició una corrección, la reducción sigue siendo limitada y no retoma la tendencia a la baja observada hasta julio”, indicaron.
Desde Max Capital también observan una desaceleración gradual en las expectativas inflacionarias. Destacaron que el REM del BCRA proyecta una inflación mensual de 1,8% para septiembre, con una convergencia hacia 1,6% en noviembre, mientras que su modelo de breakeven refleja una disminución más lenta, desde 1,7%-1,8% hacia 1,5%-1,6%.
De este modo, en el corto plazo, ambas referencias sugieren que se continuará con el proceso de desinflación, aunque aún hay una inflación mensual que se mantiene por encima del 1%.
Sin embargo, se observa una divergencia para el mediano plazo. Mientras el REM del BCRA incorpora una desaceleración más acentuada de la inflación, los breakeven indican una trayectoria más moderada, con tasas mensuales que tienden hacia la zona de 1,4% a 1,5%. Esto sugiere que el mercado sigue considerando cierta persistencia inflacionaria, aunque las expectativas a largo plazo continúan mostrando una tendencia a la baja.
Aunque el REM se muestra más optimista respecto a la inflación que los breakevens, también hay pronósticos aún más optimistas que los del BCRA. Las estimaciones de Mariva pronostican una inflación cercana al 1% en octubre, al 0,9% en noviembre y apenas al 0,6% en diciembre, lo que implicaría cerrar 2026 con un aumento de precios notablemente inferior al de la primera mitad del año.
El escenario del banco es, además, más positivo que el REM y que las expectativas implícitas en los instrumentos financieros. Mientras el REM se mantiene mayormente en el 1,5%-1,8% mensual hacia fines de 2026 y el breakeven de inflación roza entre 1,4% y 1,5%, Mariva contempla que la inflación podría caer por debajo del 1%.
Si se concretara este pronóstico, 2027 empezaría con una inflación mensual estabilizada cerca del 1%, lo que significaría un cambio significativo en el régimen nominal de la economía.
La dinámica en las proyecciones inflacionarias presenta cierta volatilidad a corto plazo, pero el consenso entre analistas indica que la inflación seguirá disminuyendo en los próximos meses, y no se anticipa que supere el 2%.
Facimex Valores advirtió que 2027 podría cerrar con la menor inflación en casi dos décadas. “Después del notable dato de inflación de agosto, seguimos esperando una inflación promedio del 1,5% para lo que resta del año, para que 2026 cierre con una inflación del 28,7%”, afirmaron.
Además, estiman que, el próximo año, la inflación promedio para el primer semestre de 2027 se mantendrá en el 1,5% mensual, y que en el segundo semestre el proceso de desinflación podría encontrar ciertos límites a causa de la depreciación del tipo de cambio real sobre los bienes transables y por la incertidumbre política sobre el anclaje de las expectativas.
“Prevemos que 2027 cerrará con una inflación del 21%, el registro anual más bajo desde 2009”, manifestaron desde Facimex.
Finalmente, analistas de Adcap Grupo Financiero coincidieron en que el mercado prevé una inflación cada vez más contenida. “El mercado consolida un panorama en el que la inflación avanza a un ritmo más cercano al 1,7% mensual que al 2%. Los breakevens de inflación sugieren un dato de septiembre cerca del 1,8% mensual, con octubre anticipando también cifras por debajo del 2%. Los indicadores de alta frecuencia se proyectan más favorables para septiembre”, afirmaron.
La atención se centrará en los próximos días con la publicación del dato inflacionario de septiembre, que marcará la tendencia final del IPC para el último trimestre del año.
Rodrigo Benítez, economista jefe de un grupo financiero, espera una mayor desinflación en el futuro. “El mercado llegó al dato del jueves con expectativas demasiado optimistas. Los datos de alta frecuencia anticipan una dinámica estable y el riesgo de combustibles y alimentos aparece a la vuelta de la esquina”, puntualizó Benítez.
Aunque el mercado confía en una mayor desinflación, el debate gira en torno a la trayectoria futura del IPC, dependiendo si se aproximará al 1% o si se mantendrá cerca del 2%.
En consecuencia, la evolución futura del IPC resulta crucial para las inversiones en pesos y para decidir entre bonos CER o títulos a tasa fija. La elección entre estas dos opciones dependerá de la ubicación final de la inflación en relación con el breakeven implícito en los precios de mercado. Si el IPC finalmente se sitúa por debajo de ese umbral, los títulos a tasa fija prevalecerán; de lo contrario, si la inflación sobrepasa el breakeven, los bonos CER ofrecerán una mejor cobertura y retornos más altos.
Más allá de centrar la atención solo en la inflación prevista, el foco debe estar en comparar el breakeven vigente al momento de la inversión con el IPC que se concreta. Actualmente, la curva CER presenta tasas reales positivas a lo largo de la mayoría de sus vencimientos. En el segmento corto, los rendimientos oscilan entre el 3% y el 5,5% anual por encima de la inflación, mientras que los vencimientos más prolongados alcanzan cerca del 10% real.
Por lo tanto, los inversores que compran hoy en bonos ajustados por CER no solo obtienen protección frente al IPC, sino también una tasa adicional positiva, aunque con mayor sensibilización a los movimientos de precios en instrumentos de mayor duración.
Analistas de Balanz sugieren que, bajo el escenario actual, los bonos CER de corto plazo continúan siendo atractivos. “A pesar de la corrección al alza en la inflación implícita y nuestra postura neutral para el mundo de pesos, mantenemos nuestra preferencia por el tramo medio del CER. Especialmente, preferimos el TZXM7. En cuanto al tramo largo, optamos por el dual TXMJ9, que ofrece cobertura ante diversas situaciones electorales, pensando en plazos más extensos”, afirmaron.
Los analistas de Criteria comentaron que quienes necesiten mantener exposición en pesos se inclinan por el segmento más corto de la curva a tasa fija, con vencimientos en octubre y noviembre, como el S30O6 o el S30N6. “Estos bonos ayudan a mitigar la exposición ante posibles episodios de volatilidad y permiten preservar capacidad de reinversión”, añadieron.
Para perfiles menos aversos al riesgo, desde Criteria sugieren instrumentos que busquen capturar una posible mejora del escenario político y macroeconómico sin renunciar a la protección frente a un contexto de tasas o tipos de cambio elevados. “En este grupo, identificamos valor en el dual DLK-TAMAR TMVE8, a pesar del costo implícito de la opcionalidad que brinda cobertura, e incorporamos el bono ajustado por CER TZXS7, pensando en el preámbulo electoral de octubre de 2027”, expresaron.
La curva de tasa fija en pesos actualmente ofrece rendimientos nominales que comienzan en la franja del 22% al 25% anual en los instrumentos más cortos y aumentan progresivamente hacia niveles cercanos al 30% en los vencimientos más lejanos. Para 2027, las tasas anuales se encuentran entre el 28% y el 29%, mientras que el extremo largo de la curva alcanza aproximadamente el 30%.
Desde Delphos, consideran que hay mayor valor en las Lecaps, dadas las perspectivas inflacionarias. “Las Lecap ofrecen margen de capacidad de aumento relativo frente a los Boncer, con un atractivo mayor en el tramo largo de la curva. Vemos un valor relativo en las Lecaps en contraste a los Boncer. Si la inflación implícita para los próximos nueve meses converge hacia los niveles que se descontaban en períodos donde el mercado reflejaba una trayectoria de desinflación más pronunciada, manteniendo las tasas reales actuales, los títulos a tasa fija mostrarían un aumento relativo en comparación a los CER”, manifestaron.
Particularmente, dado que el potencial de compresión aumenta con la duración, desde Delphos encuentran un atractivo superior en el tramo largo de la curva, donde instrumentos como la T31Y7 y la T30J7 ofrecen una mejor relación riesgo-retorno en caso de una caída de las implícitas.
Finalmente, Maximiliano Tessio, asesor financiero, coincidió con los analistas de Delphos al destacar el atractivo de los títulos a tasa fija. “Las inflaciones implícitas permanecen por encima de los mínimos recientes y, a pesar de ciertas correcciones, aún no reflejan una trayectoria descendente sostenible. Un descenso más acusado de la inflación podría volver a comprimir las implícitas y generar un aumento relativo en los instrumentos a tasa fija frente a los Boncer. Dentro de la curva, observamos un mayor atractivo en los sectores más largos, donde el potencial de compresión es considerable”, concluyó.























