EconViews, bajo la dirección de Miguel Kiguel, destacó que “el capítulo más positivo del semestre fue, sin dudas, el cambiario” gracias a la acumulación de reservas con un dólar estable. Sin embargo, el informe apunta que “la foto no es tan buena. Se intercalaron meses buenos con meses flojos, sin que la actividad lograra encaminar una tendencia clara, y con los sectores que crecen siendo más intensivos en capital que grandes empleadores. Se esperaba también que la expansión monetaria, derivada de la compra de reservas, empujara la remonetización vía crédito e impulsara la actividad. Sin embargo, eso no ocurrió porque el crédito se estancó y chocó de frente con el aumento de la morosidad bancaria.”
La consultora también destacó que “la otra cuenta pendiente es la inflación. Si bien viene en descenso, en los primeros meses del año mostró registros por encima de lo que el Gobierno y el mercado habían proyectado. En diciembre, el mercado esperaba una inflación de 20,1% para todo el año, y según el último REM ahora espera 30,5 por ciento.”
Un desafío adicional es el ámbito político. Al respecto, se subrayó que “lo que iba a ser un semestre de viento en popa, que tuvo como hito la aprobación de la reforma laboral, terminó opacado por el Adornigate, que dominó tres meses la agenda y consumió capital político que hubiera sido preferible gastar en otra cosa”. Para el segundo semestre, se anticipan desafíos en esos mismos ejes: desde lo político, el Gobierno comienza con una renovación y designa a Diego Santilli como jefe de Gabinete, que “puede servir como puente en la resquebrajada relación con el PRO y con los gobernadores, aunque habrá que ver cómo navega la interna entre Karina Milei y Santiago Caputo”, evaluó EconViews.
En el ámbito económico, los principales desafíos seguirán siendo consolidar la desinflación y fomentar un crecimiento más generalizado. Sin embargo, se prevé que el contexto será diferente, especialmente en lo cambiario, ya que se anticipa una mayor presión en el tipo de cambio y una caída en las compras de reservas por parte del BCRA. De este modo, se deberá evaluar cuánto margen hay para mantener tasas bajas, lo que revelará el trade-off entre priorizar la estabilidad cambiaria y sostener tasas bajas para dinamizar la economía, en un año electoral.
Desde un punto de vista estrictamente financiero, el reto más grande será despejar el programa de vencimientos del año entrante, para entrar a 2027 con mayor margen de maniobra y sin que la deuda represente un riesgo. Aunque se anticipa un semestre complicado, el Gobierno llega con una mejor posición de reservas, una inflación que ha retomado su tendencia a la baja y un cambio político significativo. La clave residirá en traducir un semestre financieramente sólido en beneficios tangibles para la población y en el electorado de 2027.
Por su parte, la consultora 1816 centra su análisis en la inflación. Se indica que “habría perforado el 2% en junio, según varias mediciones, y el mercado de bonos espera que continúe disminuyendo hasta la zona de 1,4% en el cuarto trimestre. La velocidad de la desaceleración dependerá en parte de YPF. La nafta debería bajar alrededor de 16% para acomodarse a los menores precios del petróleo (considerando la relación nafta/Brent del día preguerra), lo que, de implementarse, tendría un impacto directo en el IPC de 0,65 puntos porcentuales (sin contar efecto indirecto).”
Además, el informe destaca que “por la suba del spot, los préstamos en dólares ex tarjetas bajaron las últimas 10 ruedas, algo inédito en 2026, y la venta de la cosecha de soja es la más lenta de los últimos 10 años (los productores vendieron solo el 41% de la producción 2026, según datos a la cuarta semana de junio). El BCRA compra menos dólares, pero el enfoque del Gobierno sobre la importancia de acumular reservas provoca que el Central continúe teniendo saldo positivo en el 100% de las ruedas. En lugar de vender spot, el Gobierno satisface la demanda de divisas mediante bonos dollar linked, y se estima que los privados poseen bonos por aproximadamente USD 7.700 millones de valor nominal. Otro dato significativo es que, en mayo, el superávit comercial “superó ampliamente la compra de dólares para atesoramiento y marcó un récord en la liquidación por deuda externa de empresas y provincias.”
La consultora F2, dirigida por Andrés Reschini, indica que “en términos de tipo de cambio real, el aumento del dólar mayorista entre el 2 de julio y el 29 de mayo (+5,6%) significó un alza del 2%. Por lo tanto, buena parte del comportamiento del tipo de cambio nominal puede ser explicado por la dinámica de las principales divisas de la región, China y Estados Unidos.”
El informe también señala que “la demanda por cobertura cambiaria se profundizó y obligó al BCRA (y al Tesoro) a incrementar las intervenciones en la curva dollar-linked para suavizar la presión sobre el dólar. La posición corta del BCRA de USD 193 millones a fin de mayo habría crecido a fin de junio y el contrato de fin de julio acumuló un interés abierto de USD 2.022 millones, mientras que en el mismo momento del mes anterior, la posición acumulaba USD 1.384 millones. La semana trajo consigo el relajamiento del dólar a nivel mundial, expectativas inflacionarias locales positivas, la baja en el Riesgo País y la refinanciación de REPOs del BCRA, lo que redujo notablemente el volumen de operaciones tanto en futuros como en la curva de soberanos dollar linked. Además, en la rueda FOREX del viernes, se liquidaron casi USD 800 millones, incluyendo compras del BCRA por USD 100 millones, el mayor saldo desde el 10 de junio, lo que sugiere una demanda por divisas más débil, aunque esto deberá confirmarse en los próximos días.”
Por último, F2 también reconoce la mejora en la imagen del Gobierno y destaca que “fue una semana positiva, tras la renuncia de Adorni, una figura que le pesaba al oficialismo. Sin embargo, persisten dudas sobre el nivel de actividad, que no consigue despegar en Consumo, Industria y Construcción, los principales demandantes de empleo. Además, el crédito mostró un rendimiento magro en junio, ya que en términos de estacionalidad, presentó variaciones negativas en comparación con mayo. El mercado necesita evidencias de suficiente liquidez en el BCRA para enfrentar la incertidumbre de 2027, aunque comienzan a aparecer respuestas más contundentes, la creciente demanda por cobertura ha limitado un poco el poder de intervención.”
Desde Mills Capital, Emilio Botto, jefe de Estrategia e Inversiones, señala que “el mercado parece estar buscando un nuevo equilibrio para el tipo de cambio, aunque eso no necesariamente implica un cambio de régimen. Mientras el ajuste sea ordenado y esté acompañado por una acumulación de reservas y disciplina fiscal, el impacto sobre las expectativas debería ser limitado. La clave es que el dólar no vuelva a convertirse en el principal ancla de incertidumbre.”
Finalmente, el informe de Mills Capital concluye que “el reciente movimiento del tipo de cambio parece más una corrección dentro del esquema vigente que el inicio de un cambio de régimen. El aumento del interés abierto en los futuros refleja una mayor demanda de cobertura por parte de empresas e inversores, aunque no se ha generalizado una expectativa de un salto significativo del dólar. Mientras se mantenga el ingreso de divisas y el Banco Central conserve su capacidad de intervención, el mercado sigue descontando un proceso de ajuste manejado.”
La análisis enfatiza que “el principal soporte para la estabilidad macroeconómica actual proviene del frente externo. El superávit comercial y la acumulación de reservas permiten reducir la vulnerabilidad financiera en un contexto donde la generación de divisas comienza a diversificarse más allá del agro, con un aporte creciente de la energía y la minería. Esta mayor capacidad para generar dólares será fundamental para afrontar los próximos compromisos de deuda y mantener la estabilidad cambiaria.”
La consultora Econométrica también se centra en el aspecto cambiario, apuntando que “el BCRA moderó el ritmo de compra de dólares el mes pasado, acumulando un total de USD 1.418 millones durante junio, frente a USD 2.600 millones en mayo. En el primer semestre, se llegó a USD 11.225 millones. La liquidación de divisas de la cosecha gruesa se incrementó un 12% durante junio en comparación con mayo, lo que sugiere que el menor ritmo de compras del BCRA responde a una mayor demanda de divisas en el mercado cambiario, impulsada por la mayor importación estacional de GNL y un incremento de las transferencias de utilidades y dividendos tras seis años de restricciones. Ya en el primer semestre del año se giraron USD 2.600 millones en utilidades y dividendos, una cifra equivalente a lo que se giró en los últimos ocho años (2018-2025). En junio se estima que se giraron alrededor de USD 800 millones.
Econométrica advierte que “la oferta de dólares en el mercado de cambios ronda los USD 16.500 millones mensuales, de los cuales dos tercios provienen de la cuenta corriente y un tercio de la cuenta capital. Gracias al superávit comercial llega la cuenta corriente y mediante la colocación de deuda de privados, llega la cuenta capital. Esta oferta cubre la demanda del sector privado, permitiendo que el BCRA también compre y acumule reservas, que cerraron en USD 48.237 millones, lo que representa un incremento de USD 27.300 millones durante la administración actual.”
En consecuencia, se anticipa que, tras el feriado en Estados Unidos, podría haber una mayor cobertura en dólares, con posibles fortalecimientos en los bonos, mientras que la evolución de la Bolsa se presenta como una incógnita.























