El recorrido del grupo fue peculiar y lleno de sorpresas, ya que los equipos que inicialmente se creía serían favoritos, no lograron imponer su juego. En teoría, Santos y San Lorenzo tenían la ventaja histórica y jerárquica, ya que contaban con más experiencia en competencias internacionales en comparación con Deportivo Cuenca y el debutante Recoleta FC. Sin embargo, todos los equipos llegaban a la última fecha con oportunidad, pero fue la sorpresa paraguaya la que avanzó a la siguiente ronda.
Ambos equipos llegaron al encuentro sin conocer la derrota, con San Lorenzo intentando aprovechar su localía para asegurar su lugar en la siguiente fase. Sin embargo, la falta de puntería fue evidente. Facundo Gulli tuvo dos ocasiones para asistir a Mathías De Ritis y Rodrigo Auzmendi; el uruguayo, sin embargo, falló en su definición, permitiendo que el arquero Nelson Ferreira mantuviera el cero en su arco. A pesar de recuperar el balón rápidamente, la desesperación y las imprecisiones nublaron su desempeño, llevando a un juego más individual que colectivo, lo que generó desconcierto ante un rival que se reconfiguró tras la lesión de Dairon Mosquera, alineándose en un 5-4-1 en defensa, que se transformaba en un 3-4-3 a la hora de atacar.
La frustración de San Lorenzo se intensificó cuando Allan Wlk abrió el marcador tras un rápido contraataque, resultado de un error del capitán Nicolás Tripichio. Wlk, quien ya había sorprendido en su primer encuentro, volvió a marcar y dejó al Ciclón en una posición delicada. Ante ello, el entrenador Gustavo Álvarez insistió en la pausa de hidratación: “no dejar la pelota viva y apretar sobre el jugador rival”.
Un momento clave ocurrió cuando el árbitro colombiano Carlos Ortega interfirió en la carrera de Nahuel Barrios justo cuando el Ciclón parecía tener una oportunidad clara. Posteriormente, Aldo González pudo haber aumentado la ventaja para el rival, lo que agravó la situación de San Lorenzo, aturdido al cierre del primer tiempo. La estrategia de regresar a los vestuarios y reorganizarse parecía ser la más sensata ante el descontrol.
El segundo tiempo no comenzó de la mejor manera, cuando la victoria de Santos frente a Deportivo Cuenca dejaba a San Lorenzo en una situación crítica; un solo gol dependía del Ciclón para mantener vivas sus esperanzas. Ferreira realizó intervenciones clave, negando goles a Auzmendi y Gulli, y los rebotes parecieron favorecerlo. La multitud oscilaba entre aliento y un llamado desesperado para el esfuerzo final. Con la entrada de Matías Reali, Luciano Vietto, Gregorio Rodríguez y Diego Herazo, San Lorenzo intentó revertir la situación, pero la frustración se adueñó del Bajo Flores, marcando el fin de su recorrido en la Copa Sudamericana, mientras que ahora las decisiones de este sábado marcarán un nuevo rumbo para el club.






















