“El FGS no puede estar comprando hipotecas de personas humanas porque no es su trabajo. Lo que sí estamos viendo son formas que creemos que son más efectivas”, explicó durante una conferencia de prensa en la que presentó créditos en dólares para empresas, una iniciativa bien recibida por un sector que espera que el crédito hipotecario impulse el mercado inmobiliario.
La propuesta, aún en análisis, busca abordar uno de los principales desafíos que enfrenta el sistema financiero para otorgar préstamos a 20 o 30 años: los bancos ofrecen hipotecas a largo plazo, pero se financian mayormente a través de depósitos que vencen en períodos significativamente más cortos, como los plazos fijos.
Caputo delineó una alternativa concreta: que el FGS invierta una parte de sus recursos en depósitos a plazo fijo de dos, tres, cuatro o cinco años, mediante licitaciones en las que las entidades financieras competirían por esos fondos con diferentes tasas de interés. “Dado que el fondo del FGS es un fondo que tiene un objetivo de largo plazo, sí podría hacer plazos fijos de largo plazo”, afirmó el ministro.
Esta estrategia permitiría a los bancos acceder a una fuente de financiamiento con mayor duración y reducir la discrepancia entre los depósitos a corto plazo y las hipotecas a largo plazo. La expectativa es que esta inyección de recursos aumente el volumen de préstamos disponibles y, eventualmente, mejore sus condiciones.
Desde hace meses, el Gobierno está evaluando diversas opciones para que el FGS participe en el desarrollo del mercado hipotecario. En junio, Caputo había propuesto a empresarios del sector de la construcción la posibilidad de combinar recursos del fondo con capital privado y organismos multilaterales para impulsar instrumentos destinados a la financiación de viviendas.
La alternativa que ahora está bajo análisis es diferente: el FGS no adquiriría los créditos, sino que proporcionaría financiamiento a largo plazo a los bancos, que seguirían siendo los responsables de originar y gestionar las hipotecas.
Esta semana, el Boletín Oficial informó que el Fondo de Asistencia Laboral (FAL) no incluiría la posibilidad de destinar sus recursos al financiamiento de carteras hipotecarias, una decisión que había generado decepción entre desarrolladores y especialistas que veían en esos fondos una oportunidad para inyectar liquidez al mercado.
“Ayer estábamos enojados porque el FAL no incluía a las hipotecas. Pero la medida que se analiza sobre el FGS estaría en el sentido correcto y nos sentimos orgullosos de haber aportado nuestro granito de arena para que esto se motorizara”, declaró Damián Tabakman, presidente de la Cámara de Empresarios de Desarrolladores Urbanos y la Asociación de Empresarios de la Vivienda.
“Es una gran noticia la posibilidad del FGS. Es equivalente al fondeo que pueden conseguir los bancos por Obligaciones Negociables”, aseguró Federico González Rouco, economista especializado en vivienda de una consultora.
Carlos Spina, CEO y socio de una empresa constructora y vicepresidente de la CEDU + AEV, destacó la importancia de la duración de esos depósitos y la previsibilidad que brindarían a los bancos en sus préstamos. “Sé que se viene hablando y que sería una opción. Mientras se establecen los mecanismos, lo más inmediato es que el FGS haga esos depósitos a largo plazo en los bancos, inyectándoles liquidez. El banco sabe que no va a tener a ese depositante pidiéndole el dinero de vuelta en el corto plazo”, explicó Spina.























