Este informe examina la evolución del endeudamiento provincial desde diciembre de 2014 hasta junio de 2026 y señala una trayectoria caracterizada por dos etapas: un notable incremento entre 2014 y 2017 seguido de una drástica reducción.
En términos de pesos constantes de junio de 2026, la deuda de la Administración Central se incrementó de $2,32 billones en diciembre de 2014 a $3,41 billones en diciembre de 2017. Este aumento se produjo durante un periodo de déficits corrientes y operativos, con un pico en 2015, donde el déficit operativo alcanzó el 13,5% de los ingresos corrientes, el mayor registrado en las últimas dos décadas.
A partir de 2016, se inició un proceso de ajuste fiscal que, según el análisis, permitió recuperar el ahorro corriente desde 2018 y disminuir la necesidad de financiamiento. Como resultado, entre diciembre de 2020 y diciembre de 2025, se observó una reducción del 60% en la deuda en pesos constantes, y entre diciembre de 2025 y junio de 2026, el descenso fue adicional del 6%. En junio de 2026, el stock de deuda se consolidó en $1,29 billones.
Asimismo, la deuda medida en dólares muestra un comportamiento similar. En junio de 2026, la deuda de la Administración Central alcanzó los US$ 872 millones, lo que representa una disminución del 34% en comparación con diciembre de 2014 y una baja del 55% respecto al máximo de US$ 1.924 millones registrado en 2017.
El endeudamiento per cápita también ha disminuido; en junio de 2026, se ubicó en US$ 423, frente a US$ 721 en 2014 y US$ 1.007 en 2017. El informe también destaca que la relación de la deuda con el Producto Bruto Geográfico pasó del 8% en 2014 al 15,4% en 2020, mientras que en 2025 se estableció en el 5%.
En cuanto a la composición de la deuda, la reducción ha ido acompañada por un cambio en los principales acreedores de Mendoza. En junio de 2026, el 72% de la deuda consolidada pertenecía a bonos, un 23% estaba vinculado a organismos multilaterales y el 5% restante se distribuía entre el Banco de la Nación Argentina, el Gobierno nacional y otros acreedores. Dentro de los bonos, un 31% estaba expresado en dólares y un 41% en pesos. Aunque ha aumentado la proporción de deuda en dólares, tanto la deuda en pesos como la en moneda extranjera se mantienen por debajo de los niveles de 2015 y 2017.
La deuda consolidada en pesos llegó en junio de 2026 a $530.255 millones en valores constantes, con una reducción del 70% desde 2017 y del 62% desde diciembre de 2015, siempre en pesos constantes. En los últimos años, varias emisiones en pesos han estado destinadas a amortizaciones y la gestión de pasivos. Entre estas, se destaca la emisión de bonos TAMAR y la reciente emisión de bonos CER 2026 en abril de 2026, usados para saldar amortizaciones y reestructurar deudas.
La deuda en dólares se situó en US$ 417 millones en junio de 2026, mientras que la deuda en pesos, a la tasa de cambio vigente, equivalía a US$ 358 millones, con una reducción del 56% entre 2017 y junio de 2026. En este segmento se incluyen organismos multilaterales y bonos provinciales. En 2016, Mendoza emitió el Bono Mendoza 2024 por US$ 500 millones para cubrir déficits operativos, parte de la cual fue consolidada en el Bono Mendoza 2029, que extendió el vencimiento y mejoró la tasa; en junio de 2026, el capital adeudado de este bono era de US$ 239 millones.
Sin embargo, el CEM no solo ha analizado la disminución de la deuda. También ha puesto la lupa sobre la evolución del ahorro corriente, que se define como la diferencia entre ingresos y gastos corrientes. En 2024, este ahorro representaba el 14,8% de los ingresos, pero en 2025 cayó al 5,9%. Para el CEM, esta caída es un aspecto a monitorear dentro de la dinámica fiscal provincial. En términos nominales, 2025 mostró ingresos corrientes de $4,42 billones y gastos de $4,16 billones, con un ahorro corriente de $262.304 millones; sin embargo, el resultado operativo fue negativo, alcanzando los $260.595 millones, equivalente al 5,9% de los ingresos corrientes.
Un indicador adicional que se ha relevado es el peso del servicio de la deuda sobre los ingresos corrientes. Este ratio pasó del 7,7% en 2014 al 12% en 2017, pero comenzó a disminuir, alcanzando el 6,1% en 2024, aunque en 2025 volvió a subir al 7,1%.
Las proyecciones para 2026-2029 indican que el servicio de la deuda en pesos ascenderá a $238.073 millones en 2026, $64.791 millones en 2027, $402.707 millones en 2028 y $90.039 millones en 2029. En cuanto a la deuda en dólares, las estimaciones son de US$ 117,8 millones en 2026, US$ 112,9 millones en 2027, US$ 107,4 millones en 2028 y US$ 61,6 millones en 2029.























