Adrián Ravier, vocero presidencial, admitió en una conferencia de prensa reciente que “hay una necesidad de actualización de algunas metodologías”. Sin embargo, descartó la posibilidad de realizar cambios en el contexto político actual, especialmente ante la proximidad de un año electoral. “El problema es querer hacerlo en medio de un proceso de estabilización y, sobre todo, acercándose al año electoral, donde pueden surgir todo tipo de críticas, si cambiamos la metodología justo cuando la inflación comienza a disminuir”, manifestó durante la habitual rueda de preguntas ante los reporteros.
“Los institutos nacionales de estadística de todos los países del mundo deben actualizar sus metodologías y sus indicadores. No tengo información en este momento sobre si se está considerando realizar cambios, pero sé que en algún momento se debería hacer”, añadió.
La discrepancia se puso de manifiesto con el último dato disponible. En julio, el Estimador Mensual de Actividad Económica marcó una caída interanual del 1,4% y un retroceso del 2,9% en términos desestacionalizados en comparación con junio. No obstante, la tendencia-ciclo mostró una variación positiva del 0,2%. Es esta última medición la que el Gobierno toma como referencia en su análisis económico.
En una reciente entrevista, el presidente Javier Milei criticó fuertemente los datos oficiales del INDEC, afirmando que “los indicadores están arrojando cualquier cosa”. Argumentó que las series desestacionalizadas del organismo “miden mal” debido a los cambios estructurales en la economía. Milei rechazó la idea de que el país atraviese una recesión, considerando que el panorama actual es una “desaceleración del ritmo de expansión” y justificó el aumento del desempleo al 7,9% al señalar que no se están destruyendo puestos de trabajo, sino que hay una “expansión de la oferta laboral” con más personas buscando empleo.
Este debate tiene un antecedente reciente en la salida de Marco Lavagna del INDEC, ocurrida en febrero. El entonces presidente del organismo había promovido la actualización de diversas metodologías, incluida la del IPC basada en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2017-2018. Esta modificación fue finalmente pospuesta por el Gobierno, que alegó que no era conveniente introducir cambios durante un proceso de desinflación. A pesar de las diferencias, según informaciones recabadas, la salida del exfuncionario se produjo en buenos términos.
El INDEC presenta un panorama que requiere distinguir entre distintas mediciones. Mientras el EMAE de julio muestra una caída interanual y mensual en términos desestacionalizados, otros indicadores exhiben comportamientos variables. Por ejemplo, las ventas en supermercados a precios constantes disminuyeron un 2,1% interanual en julio y acumularon una baja del 2,7% en los primeros siete meses del año; en contraste, las ventas en centros de compras aumentaron un 1,9% interanual en términos constantes.
Este comportamiento diverso es un elemento que complica la interpretación oficial sobre la recuperación económica. La economía no se comporta de manera uniforme entre distintos sectores, lo que hace difícil que un único indicador explique por completo la dinámica del consumo, la producción, las exportaciones y los ingresos.
En este contexto, el Gobierno busca consolidar la tendencia-ciclo como una herramienta clave para analizar la evolución de la actividad económica. “Nosotros observamos la tendencia-ciclo, ese es el indicador que preferimos. De todos modos, es un debate abierto que podemos tener entre economistas. Existen diferentes opiniones, pero los indicadores desestacionalizados pueden estar generando datos extraños, producto del cambio de estacionalidad que estamos atravesando, por el cambio estructural que vive Argentina en este momento”, concluyó Ravier.























