El crudo Brent, que es la referencia para Europa, experimenta un incremento del 3,84%, alcanzando los 86,50 dólares por barril. Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI), que sirve como referencia en Estados Unidos, se eleva un 2,81% y se sitúa en 80,03 dólares por barril.
Previo a la ofensiva estadounidense e israelí contra Irán el 28 de febrero, el precio del Brent se mantenía en torno a los 73 dólares por barril, niveles que había recuperado tras el acuerdo de paz alcanzado por las partes involucradas. Sin embargo, recientes desencuentros han provocado un nuevo incremento en los precios.
Esta reciente alza en el precio del crudo está vinculada al final de la tregua entre Estados Unidos e Irán, que ha visto un aumento en los ataques de ambos lados en los últimos días, especialmente después de que el expresidente Donald Trump declaró el término del acuerdo al afirmar que “se ha terminado”.
En las últimas horas, Irán ha llevado a cabo nuevos ataques en el estrecho de Ormuz, en el contexto de su disputa con Estados Unidos por el control de la navegación. Mientras que desde Washington aseguran que las rutas se mantienen abiertas, Teherán sostiene lo contrario y lanzó misiles a dos buques petroleros de los Emiratos Árabes Unidos.
La inestabilidad en esta vital vía fluvial, que facilita el tránsito de aproximadamente una quinta parte del suministro global de petróleo, está impulsando al alza los mercados energéticos, reavivando las preocupaciones sobre el abastecimiento y sus posibles repercusiones en la inflación a nivel mundial.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ha proyectado que para 2026 el precio promedio del petróleo podría ubicarse entre un 20% y un 25% por encima del que se registraría en 2025. Además, se anticipa que el aumento en los costos energéticos podría influir en la inflación anual de 2026, sumando entre 0,3 y 4,6 puntos porcentuales en los países de la región. Para Argentina, se estima que este impacto variaría entre 0,9 y 2,5 puntos.






















