En su más reciente informe, titulado “Gestionar riesgo e incertidumbre”, examinó diversos instrumentos de inversión tanto en pesos como en dólares, incluyendo bonos y acciones. Di Stefano sustentó su análisis en el perfil de la deuda, señalando que “la deuda en pesos con el sector privado ronda los u$s 95.000 millones”, lo cual equivale a un 13% del PBI.
Destacó que “un 50% de esta deuda vence después de las elecciones de 2027”, lo que considera “una muy buena noticia para moderar la volatilidad en un año electoral”.
El informe también identifica y examina los tres bonos más negociados después de los comicios de 2027: TMVE8, TMG28 y TXMD9. El TMVE8 es un título dual que ajusta por el índice Tamar o el dólar linked; el TMG28, por Tamar más 6,9%; y el TXMD9, por Tamar más 3,0% o CER.
De acuerdo con la recomendación de Di Stefano, “quien estructure un portafolio con estos tres títulos podrá diversificarse entre tasa Tamar, dólar linked o CER, según lo que resulte más favorable, y estará protegido ante eventualidades en el mercado”. El analista considera que estos bonos “pueden ser muy rentables”. Según el informe, son preferidos por los bancos porque aseguran una tasa similar a la del mercado, además de que “estos títulos se encuentran cotizando por debajo de la par”.
No obstante, advirtió acerca de “la parte oscura” de estos bonos: “No pagan renta hasta su vencimiento”, previsto para enero de 2028, agosto de 2028 y diciembre de 2029. Para evitar problemas de liquidez, Di Stefano sugirió que es “conveniente combinar carteras, equilibrando bonos con alto potencial de premio pero sin flujo de efectivo, con aquellos que ofrecen menor rendimiento y más liquidez”.
Para ejemplificar, comparó el TXMD9, que presenta una tasa interna de retorno del 41% anual en pesos, con el AO29, que paga renta mensual y ofrece un rendimiento del 12,0% en dólares. “Las diferencias son enormes; para obtener un rendimiento equivalente, la devaluación debería ser del 25,9% anual, algo poco probable en la situación actual”, opinó el analista.
El informe también abordó proyecciones de inflación y devaluación de bonos que maduran en junio de 2027. El T30J7, en pesos, rinde 27,7% anual, mientras que el TZX27, que ajusta por inflación, ofrece un rendimiento del 3,0% anual. Di Stefano indicó que esta diferencia “sugiere que se anticipa una inflación del 24,0% anual”. Al comparar el mismo bono con el TZV27, ajustado por dólar linked y que rinde 2,3% anual, se estimó “una devaluación proyectada del 24,8% anual”.
“Como puede observarse, todo está arbitrado”, resumió el Gurú, añadiendo que, “si el mercado no se devalúa a ese ritmo, es probable que las ganancias de los bonos en pesos, cuando se midan en dólares, sean considerablemente superiores”.
Un aspecto fundamental en el análisis de Di Stefano es la acumulación de reservas del Banco Central (BCRA). Durante el mandato de Javier Milei, el BCRA adquirió u$s 37.299 millones, convirtiéndose en “el presidente que más dólares compró en Argentina”. En 2026, la entidad monetaria compró u$s 15.155 millones, de los cuales u$s 915 millones, correspondieron a octubre. El especialista estima que “a este ritmo, el gobierno podría finalizar el año con compras entre u$s 18.000 y u$s 20.000 millones”.
Di Stefano recuerda que, al inicio del Gobierno, las reservas netas eran negativas en u$s 12.000 millones, y ahora son positivas, alrededor de esa cifra. Con esta tendencia, podrían concluir el año cerca de u$s 15.000 millones. Según él, este nivel “garantiza el cumplimiento de los compromisos de deuda para 2027, reduce la volatilidad del tipo de cambio y posiciona la inflación en un nivel menor al 2,0% mensual”.
En sus conclusiones, Di Stefano subrayó que la mediana de las consultoras anticipa una devaluación del 26,9% anual, mientras que las diez con los pronósticos más optimistas la sitúan en el 23,9% anual. En términos de precios, el mercado prevé una inflación cercana al 24,0% anual para los próximos nueve meses. Las consultoras calculan, en promedio, un 21,2% anual para el próximo año, y las diez más precisas calculan un 21,8%.
“Con estas proyecciones en el horizonte, los bonos, tanto en pesos como en dólares, tienen rendimientos arbitrados”, concluyó. Según el informe, “resulta bastante similar estar invertido en TMG28 o en AO28”, y lo mismo ocurre entre AO29 y TXMD9. La clave de la diferencia, explicó, reside en que “los bonos en dólares ofrecen rendimiento mensual, mientras que “los bonos en pesos aglutinan todo al final”.
El estudio también incluye un análisis sobre el mercado accionario. En un vistazo a dos años atrás, la acción de un grupo financiero pasó de u$s 46,18 a u$s 36,12, lo que representa una caída del 22,0%. En contraste, la acción de otra empresa aumentó un 52,9% en el mismo período, pasando de u$s 46,90 a u$s 71,72. Ambos movimientos se produjeron con “un riesgo país 41,0% más bajo”, según el informe.
“Hay muchas comparaciones que realizar, y un amplio margen para arriesgar en arbitrajes. Con riesgo e incertidumbre, hay más oportunidades que en tiempos de certidumbre y previsibilidad”, concluyó el analista.























