Durante una conferencia de prensa celebrada este viernes en Tailandia, en el marco de las reuniones anuales del organismo, Chalk analizó la situación actual de la región, brindando un enfoque específico sobre Argentina. “En términos generales, la región del hemisferio occidental ha tenido un buen desempeño en un contexto global complejo y volátil, como se describió en nuestros informes previos”, afirmó. Según sus proyecciones, se espera que el hemisferio occidental logre un crecimiento constante de alrededor del 2,25% tanto este año como el siguiente.
En lo que respecta a América Latina y el Caribe, el FMI prevé un crecimiento del 2,5% para 2025 y del 2,3% para 2026. En América del Sur, las perspectivas son de una expansión del 2,1% en 2026 y del 2,4% en 2027, apoyada por condiciones financieras internacionales favorables, precios altos de energía y materias primas, así como un aumento en las inversiones de cartera y en la inversión extranjera directa.
“Los datos de Argentina hasta la fecha han sido más débiles de lo que habíamos anticipado en nuestro informe WEO de abril; sin embargo, proyectamos que el crecimiento se recuperará el próximo año a medida que la demanda comience a mejorar gradualmente”, sostuvo Chalk.
El informe del FMI, que fue presentado por el director del Departamento del Hemisferio Occidental, destacó una notable recuperación en Argentina y Ecuador para 2025, atribuida a las reformas implementadas. “Se espera que la actividad en Argentina se fortalezca en 2027, impulsada por la inversión y el consumo privado, que se beneficiarán de una inflación a la baja y de los continuos esfuerzos de reforma”, complementó el documento.
Entre los riesgos identificados para las economías de la región, la inflación, que ha sido en gran medida el motor de la crisis energética, ocupa un lugar destacado. Además, se anticipa que el fenómeno de El Niño impactará en los precios de los alimentos.
El reporte indica que la magnitud del impacto en precios internos por el aumento en los costos de la energía fue mitigada gracias a la generación de electricidad a partir de fuentes renovables, y señala que muchos países han adoptado medidas fiscales para proteger a hogares y empresas del encarecimiento global de la energía.
“Sin embargo, algunas naciones —como Argentina, Bolivia y Ecuador— han implementado acciones significativas para reducir subsidios y permitir que los precios internacionales se reflejen mejor en los precios internos”, resaltó.
El FMI afirmó que los países que llevaron a cabo estas medidas específicas deben reconsiderarlas para mejorar su efectividad, dado que han generado distorsiones y anulado señales de precios. “Es fundamental preservar los avances alcanzados en la reducción o eliminación de subsidios a la energía en varias naciones, como Argentina, Bolivia y Ecuador. Se recomienda a los gobiernos que fortalezcan los mecanismos para proporcionar transferencias directas y bien focalizadas a los hogares de menos ingresos”, agregó el informe.
Además, la entidad sugirió priorizar la inversión en salud y educación para potenciar el capital humano y fortalecer la seguridad de ingresos, especialmente para las familias más vulnerables.
De forma positiva, el FMI considera que el aumento en los precios de la energía seguirá impulsando la actividad a lo largo del hemisferio occidental, beneficiando particularmente a los países exportadores de energía, como Argentina.
Otra de las inquietudes expresadas por Chalk en relación a la región es el crecimiento de la deuda pública, resultado de los años de déficit y demoras en implementar políticas de ajuste. No obstante, la gestión de Javier Milei se destaca entre las naciones vecinas: “Argentina y Ecuador presentan un panorama diferente, donde los esfuerzos por fortalecer la sostenibilidad de la deuda han sido ambiciosos, respaldados por recursos del FMI”, concluyó el informe.
El FMI también advirtió que el aumento en las tasas de interés a largo plazo dificulta el acceso al financiamiento, lo que se refleja en el reciente incremento del riesgo país. Por esta razón, Chalk resaltó la urgencia de abordar desequilibrios fiscales de larga data. “Los países necesitan planes de consolidación fiscal creíbles que coloquen la deuda en una trayectoria claramente descendente. Estos planes deben comunicarse adecuada y claramente dentro de un marco fiscal a mediano plazo”, afirmó.
Finalmente, Chalk enfatizó que la brecha de ingresos entre Estados Unidos y otros países de la región sigue ampliándose: “Sin una aceleración significativa en productividad y en inversión extranjera, América Latina corre el riesgo de quedar aún más rezagada en términos de ingresos y calidad de vida. Este es un problema urgente”, advirtió. A pesar de esto, consideró que dicha tendencia puede ser revertida a través de reformas, destacando la modernización laboral impulsada por el gobierno argentino. “Ya hemos visto que este tipo de reformas generan resultados positivos en Argentina, Ecuador, El Salvador, Honduras y otros lugares”, concluyó el director del Departamento para el Hemisferio Occidental.






















