El recrudecimiento del conflicto en el Golfo Pérsico y el fin de la precaria tregua entre Estados Unidos e Irán han reavivado las tensiones en los precios del petróleo, así como en el costo del Gas Natural Licuado (GNL) que Argentina importa para atender su déficit de suministro, especialmente durante los meses de invierno, cuando el consumo total puede alcanzar los 180 millones de metros cúbicos diarios, cifra que supera la producción local de gas natural, que ronda los 140 millones diarios.
La noche del domingo, el precio del petróleo mostró movimientos a raíz de la quinta ronda de ataques ordenados por el presidente de EEUU, Donald Trump, contra Irán, en el contexto de una escalada por el control del estrecho de Ormuz. La agencia estatal iraní informó sobre explosiones en Bandar Abbas, Sirik, Jask y Qeshm, localidades situadas a lo largo de la ruta marítima que, antes del conflicto, transportaba el 20% del petróleo y gas a nivel mundial.
Trump afirmó que el estrecho “está abierto” en una entrevista y destacó que “anoche los bombardeamos hasta el cansancio. Son personas muy malvadas y enfermas”, intentando desviar la atención sobre la presión que el transporte de buques petroleros y de GNL enfrenta en esta área estratégica. Sin embargo, las incertidumbres persisten.
En Argentina, la falta de gas ocasionada por el alto consumo invernal ha llevado a que se reporten 130 fábricas detenidas o con cortes de suministro. En algunos casos, las instalaciones han recibido sanciones por no tener un suministro “ininterrumpible”, aunque están obligadas a un mínimo consumo de gas para proteger el funcionamiento de sus maquinarias, lo que podría desencadenar litigios legales.
El director del Instituto de Energía de la Universidad Austral, Roberto Carnicer, indicó que “evidentemente, el precio del GNL va a recrudecer si el conflicto en el Golfo se agudiza. Nos tocó un año frío y con un esquema complicado de abastecimiento de la Secretaría de Energía, que decidió que el precio lo paguen las industrias y las centrales térmicas. El procedimiento podría haber sido un poco mejor”.
La evolución de esta problemática dependerá de las condiciones climáticas, según el especialista. Aún se desconoce cuántos días habrá de cortes de suministro a industrias y centrales térmicas en agosto, lo que a su vez impactará en las empresas y su necesidad de adquirir GNL, cuyo precio internacional no debería bajar de 14 a, como máximo, USD 13 por millón de BTU.
En la reciente licitación del 25 de junio para el suministro de gas en agosto, Enarsa ofreció 392 millones de m3, pero solo pudo adjudicar dos tercios, es decir, 264 millones, debido a los precios. Para la “demanda prioritaria” (residencial) el costo fue de USD 18,58 el millón de BTU, mientras que la industria y las usinas debieron afrontar un sobrecosto basado en una fórmula que vincula el precio del gas “TTF” (el que se paga en el mercado europeo) con los costos de transporte y entrega.
Las proyecciones sobre la situación actual son desalentadoras. Un análisis sobre el mercado global de GNL describe un entorno de tensión por múltiples factores. En primer lugar, la demanda asiática ha superado a la europea, impulsada por un verano caluroso en Asia y la escasez de provisiones desde Qatar debido a las disputas. Aunque la reapertura parcial del Estrecho de Ormuz permitió el paso de unos pocos buques de GNL, los flujos aún están lejos de normalizarse.
En segundo lugar, las reservas de gas en Europa son las más bajas en 15 años para esta época, producto de un invierno severo y un verano agobiante. De esta forma, los precios del GNL en Asia y Europa se mantienen un 62% y un 48% respectivamente por encima de los niveles de febrero. Aunque se anticipa que los envíos desde Qatar podrían regularizarse en septiembre, el mercado sigue tenso y sujeto a riesgos. La publicación británica identifica tres asuntos preocupantes:
La recuperación de la capacidad de exportación de GNL de Qatar tomará años, lo que podría resultar en un déficit de hasta 40 millones de toneladas hacia fin de año, lo que representaría el 10% del suministro global proyectado para 2025. Las exportaciones desde África y Australia no son suficientes para satisfacer la demanda, creando un escenario donde el informe advierte que “cualquier choque adicional podría precipitar una crisis de abastecimiento antes del invierno boreal”.
A partir de agosto y septiembre, Europa y Asia deberán comenzar a llenar sus reservas para encarar el invierno boreal con suficientes provisiones. “Para proyectar el precio del GNL, es crucial que estas reservas alcancen su pico en noviembre, especialmente si el conflicto se extiende. No es la mejor combinación”, comenta Carnicer.
A mediano y largo plazo, esta situación podría ser favorable para Argentina, valorando aún más el gas de Vaca Muerta, así como sus ventajas geopolíticas y los proyectos de exportación de GNL, los cuales tardarán, al menos, un año y medio en concretarse. Sin embargo, inmediatamente plantea un desafío para los costos industriales.
Curiosamente, este panorama surge justo cuando Argentina parece haber comenzado a mitigar, para 2025, el venteo de “gas asociado” en las operaciones de extracción de petróleo.
De acuerdo con el Global Gas Flaring Tracker del Banco Mundial, basado en datos satelitales y otros recursos, la quema y venteo global de gas alcanzó 167 mil millones de metros cúbicos en 2025, el nivel más alto desde 2019 y el tercer incremento anual consecutivo, a menos de cuatro años del plazo fijado para eliminar la quema rutinaria a nivel mundial.
El rastreador señala que entre 2024 y 2025, más del 60% del aumento mundial en la quema de gas en “antorchas” se concentró en Rusia, México e Irán, en un incremento colectivo de 6.300 millones de metros cúbicos, que superó casi cinco veces las reducciones conseguidas por los países que disminuyeron esta práctica en 2025.
En contraste, Argentina, junto a Siria, Kazajistán, Estados Unidos e India, ha mostrado una mejoría. Desde el inicio en 2018 del desarrollo de Vaca Muerta, la producción de petróleo se ha incrementado rápidamente, ocasionando cuellos de botella en la infraestructura y un aumento en la quema, similitudes con la rápida expansión de la cuenca Permian en EEUU en 2019. Sin embargo, el informe subraya que la situación comenzó a estabilizarse con nuevos gasoductos y mejoras en las plantas de procesamiento de gas, lo que permitió una reducción gradual en la quema y un descenso significativo tanto en volumen como en intensidad en 2025.
El Banco Mundial destaca entre las inversiones el gasoducto Perito Moreno (anteriormente conocido como Presidente Néstor Kirchner), inaugurado en el invierno de 2023, pero que alcanzó su máxima capacidad recién a mediados del siguiente año con las obras de compresión que aumentaron el transporte en un 50%.
Además, han influido las incipientes iniciativas de “mitigación digital del venteo de gas” llevadas a cabo por empresas como Pluspetrol y Tecpetrol, aunque algunas fuentes del sector han manifestado escepticismo respecto a la tendencia a reducir la quema de gas asociado al petróleo, revelando que esas empresas abandonaron tales esfuerzos en la segunda mitad del último año.
A lo largo de 2025, Argentina ha reportado resultados positivos según el rastreador del Banco Mundial, en contraposición con la tendencia global, que continúa siendo negativa. El informe estima que el gas desperdiciado en 2025 representó un valor de USD 54 mil millones, superando el volumen total de GNL exportado desde el Golfo Pérsico (112 mil millones de metros cúbicos).
En un contexto de incertidumbre geopolítica y de mercado, el dato cobra una mayor relevancia, considerando que más de 500 millones de personas aún carecen de un acceso confiable a la electricidad. La energía despilfarrada coincide con déficits eléctricos y pérdida de empleos, planteándose así la pregunta de por qué ese gas no se utiliza para aumentar la seguridad energética y mitigar la escasez de suministro, particularmente en países en desarrollo. El informe revela que nueve naciones (Rusia, Irán, Irak, Venezuela, México, Libia, Argelia, Nigeria y Estados Unidos) concentran el 83% de la quema global de gas, casi el doble del 46% de la producción mundial de petróleo que representan.
Como ejemplos de contrastes, el informe señala que Kazajistán continuó su camino a la baja durante varios años, reportando una disminución del 16% “gracias a la implementación constante de estándares regulatorios”, mientras que Rusia, el mayor productor de gas quemado del mundo, que representa el 18% del volumen global, incrementó esta práctica en un 9% “sin que se registrara un aumento correspondiente en su producción de petróleo.”






















