Esta decisión marca una fase de menor actividad callejera para la CGT, que aún debe definir sus próximas acciones ante el Gobierno de Javier Milei. La idea de elevar el reclamo por la crisis de la industria a las calles había sido planteada por Rodolfo Daer, representante del gremio de Alimentación, durante una reunión de la CGT con las dos CTA y la UTEP.
Sin embargo, esta propuesta no prosperó y la marcha programada quedó sustituida por el encuentro en Azopardo. El acto contó con la asistencia de líderes de la CGT y miembros de la Confederación de Sindicatos Industriales de la República Argentina (CSIRA), bajo la dirección de Ricardo Pignanelli, líder de SMATA.
Cristian Jerónimo, secretario general de la CGT y representante de los trabajadores del vidrio, criticó las políticas económicas del Gobierno y su impacto en el tejido productivo. “No es un día para celebrar nada, sabemos el estado de situación que está viviendo la industria nacional, es agudizante, crítico”, sostuvo.
El dirigente también ofreció cifras sobre el deterioro del sector: “Los ejemplos están a la vista, más de 30.000 empresas cerradas, más de 400.000 puestos de trabajo perdidos y todo eso está concentrado en el sector industrial; la realidad es que cada vez que se apaga una chimenea en la Argentina, se mueren comunidades, se mueren ciudades”, afirmó ante los medios.
Jerónimo anticipó que la CGT podría implementar nuevas medidas ante la situación industrial. “Nosotros seguimos adelante con el plan de acción y la estrategia que venimos llevando, y seguramente por esta problemática que está viviendo el sector industrial, construiremos alguna acción para visibilizar este problema”, agregó.
En este contexto, la implicación es que las manifestaciones en las calles no son la primer opción y el paro general tampoco, considerando la tendencia observada en las últimas semanas. La participación de la CGT se ha limitado a un rol testimonial en movilizaciones, como las del 6 de agosto contra el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, del 7 de agosto por San Cayetano y del 20 de agosto, en apoyo a familias con deudas y pequeñas y medianas empresas.
Jorge Sola, integrante del triunvirato de conducción de la CGT, expresó: “Estoy convencido de que la Argentina necesita una alianza estratégica entre quienes invierten genuinamente en el país y quienes ponen todos los días su fuerza de trabajo. Cuando nos sentamos en una misma mesa quienes apuestan por la Argentina, invierten y piensan en el largo plazo, y quienes con su trabajo cotidiano hacen posible la producción, descubrimos que tenemos un objetivo común: generar más riqueza, más trabajo y más desarrollo para nuestra Patria”.
El planteamiento de Sola surgió tras una serie de encuentros de la CGT con representantes de los sectores industrial, metalúrgico y comercial. La central había mantenido una reunión en Rosario, mientras que CSIRA había realizado otro encuentro en la sede del sindicato de mecánicos en Cañuelas.
La conversación también se ha extendido más allá del reclamo gremial, apuntando a la construcción de una alternativa política para el futuro, después del Gobierno de Milei. Sola subrayó que la CGT busca participar en un proyecto que contemple aspectos como el empleo, las nuevas modalidades laborales, la salud, la educación, la economía cotidiana y la política industrial.






















