La despedida de Lionel Messi marca un hito en la historia reciente de la selección argentina, que se encuentra atrapada en la incertidumbre tras el Mundial 2026. La emotiva decisión del capitán, que podría considerarse tanto nostálgica como previsible, ha conmocionado al país. En medio de un panorama volátil y sensible, la carta escrita por Messi representa no solo un impacto emocional, sino también la posibilidad de una renovación profunda en el equipo. La sensación de desprotección y orfandad se agrava con la incertidumbre sobre el futuro de Lionel Scaloni, quien también podría optar por cambiar su rumbo una vez que concluya su contrato con la AFA a fin de año. La expectativa gira en torno a la decisión del entrenador, un hombre accesible que constantemente recuerda que un verdadero campeón no necesita mirar por encima del hombro a nadie.Muchas cosas han cambiado desde la consagración en el Mundial, y Scaloni ya anticipaba que Messi no continuaría en la selección. El jugador reveló que había redactado su carta el 21 de julio, solo dos días después de la frustrante final ante España. La despedida del 10 ha resonado en la mente del entrenador desde ese momento doloroso en Nueva Jersey, un momento que seguramente nadie olvida fácilmente. En este contexto, es fundamental ponerse en el lugar del entrenador que se ve privado de su mejor jugador, aquel que tiene la capacidad de marcar la diferencia y procurarle éxito a su equipo.Este nuevo capítulo en la historia del fútbol argentino presenta un desafío emocional significativo, ya que la selección intenta avanzar sin el apoyo constante de Messi. Volver a caminar con la responsabilidad que implica esta nueva realidad puede resultar arriesgado y difícil, y el proceso de asimilar este cambio se tornará aún más evidente en los próximos partidos. Sin el jugador que había hecho posible lo imposible, incluso a los 39 años, el equipo enfrentará la complejidad de encontrar el equilibrio sin su capitán. Existe el temor de que, sin él, se pierda la esencia del equipo y que muchos referentes consideren dar por finalizado su ciclo. Esto podría incluir, incluso, la posibilidad de que Scaloni, un entrenador que mantiene los pies en la tierra, reflexione sobre su futuro en este nuevo contexto.Si bien el desafío parece desalentador, hay también una senda alternativa, profunda y, curiosamente, más estimulante: la posibilidad de demostrar que el equipo puede ser igual de competitivo y capaz sin Messi. Con el mismo nivel de habilidad y herramientas, pero sin el genio del futbolista que marcó una era en el deporte. ¿Podría ser este el incentivo que Scaloni necesita para seguir adelante en su carrera como entrenador? ¿Qué mejor motivación que probarse a sí mismo en una nueva situación? Sería un examen enriquecedor para un profesional que ya ha dejado huella en la historia del fútbol argentino. La salida de Messi podría ser una oportunidad para reconstruir, para elevarse a nuevas alturas.Los puntos que deberá considerar Scaloni son múltiples. Según se comenta en la AFA, hay una esperanza de que el tiempo permita moderar el deseo de cerrar un capítulo tan exitoso y se logre volver a la continuidad pre-Mundial. “Probablemente en diciembre corte”, había declarado. En este contexto, piensan que el entrenador podría volver a entusiasmarse con un proyecto diferente, uno que implique un enfoque renovado hacia el descubrimiento, con un fuerte componente de aprendizaje y un enfoque casi docente para impulsar un recambio que ya ha comenzado y que sin duda se profundizará en el futuro.Pero es fundamental recordar que Scaloni fue quien inició este proceso de recambio durante el Mundial en Qatar y quien, con decisiones estratégicas, ha continuado en las eliminatorias, incluyendo nombres puntuales en la lista mundialista. Nuevos talentos como Valentín Barco, Agustín Giay, Nicolás Paz y Franco Mastantuono se perfilan como figuras que irán ganando espacio en el equipo. La inclusión de jóvenes será clave en el futuro inmediato, respaldados por una plantilla en la que podrían sobresalir Dibu Martínez, Cuti Romero, Enzo Fernández y Julián Álvarez.Esas son las palabras de Scaloni, expresadas apenas culminada la final contra España: “Para seguir se necesitan un montón de cosas, sobre todo volver a resetear, volver a formar un grupo como este, que difícilmente se volverá a formar, y me duele en el alma”. Este mensaje refleja la profunda sensibilidad del entrenador, quien ha demostrado que puede conjugar la firmeza con la empatía en su liderazgo. No cabe duda de que, si decide continuar, Scaloni se enfrenta a un arduo trabajo que implica tomar decisiones sobre qué jugadores constituirán el nuevo plantel y si es necesario prescindir de algún nombre querido, de aquellos con quienes alcanzó la gloria. Además, se le presentará la oportunidad de buscar la conformación de un nuevo cuerpo técnico, en el que podrían integrar personalidades como Walter Samuel y Pablo Aimar. Es importante también considerar cómo se han mantenido las relaciones luego de un proceso exitoso, pero a la vez intenso y desgastante. La dinámica debe ser manejada con cuidado, tanto en la comunicación con los jugadores como en la relación con el presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia.Finalmente, Scaloni encontrará respuestas clave en cuán decidido esté a redescubrirse como entrenador. Será esencial que analice los tiempos y las formas, y que logre reencontrarse con la emoción de dirigir nuevamente. La imagen de estar al borde del campo, con la camiseta de la selección, mientras siente las mariposas en el estómago, es un aspecto que no puede pierde de vista. La ausencia de Messi genera un vacío difícil de ignorar, y la mera posibilidad de que también se contemple la salida de Scaloni añade un grado de ansiedad y temor después de un periodo de confort. Todo dependerá de su capacidad para escribir una nueva historia, de encontrar formas de recuperar la fuerza, o incluso potenciarla, en medio de esta sensación de vacío que implica empezar de nuevo. O casi.
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Nº Edición: 75





















