Un análisis de la Fundación Pro Tejer revela que en el primer semestre se importaron 177.356 toneladas de artículos textiles y de indumentaria, lo que representa un gasto de 911 millones de dólares. Aunque los volúmenes de importación cayeron un 20% y su valor un 5% en comparación interanual, la variación difiere entre distintos segmentos de la cadena de producción.
La reducción se ha destacado en los insumos necesarios para la industria local: las importaciones de materias primas bajaron 33%, las de hilados 43%, las de tejidos planos 52% y las de tejidos de punto 34%. Para la entidad, estos datos reflejan una baja en la actividad productiva y un exceso de oferta en el mercado interno. Sin embargo, la situación es distinta en el segmento de productos terminados, donde las importaciones se mantienen en niveles altos.
En términos de indumentaria, las importaciones aumentaron un 62% en volumen y un 36% en valor, mientras que los artículos para el hogar, como sábanas y toallas, crecieron un 26% en volumen y un 7% en valor. “El escenario productivo local se ve afectado por la veloz apertura comercial, la desregulación total de las importaciones y la apreciación del tipo de cambio real”, indicó Pro Tejer. Asimismo, criticó la tardanza en la implementación de medidas que busquen reducir la carga tributaria y mejorar la competitividad del sector.
En términos productivos, la industria textil nacional se contrajo un 24,4% interanual, acumulando una caída del 34% en comparación con 2023. La Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA) advirtió que más del 70% de los productos importados entran con precios considerablemente más bajos que los históricos del sector, incluso afirmaron que en numerosos casos los precios declarados no cubren los costos de la principal materia prima.
La FITA aclaró que su reclamo no se dirige contra la apertura comercial en sí, sino que denuncia lo que consideran una “competencia fraudulenta”. En este sentido, han solicitado un mayor cumplimiento de la normativa de comercio exterior para garantizar condiciones equitativas a las empresas locales. Además, señalaron que las reducciones impositivas y las medidas de simplificación beneficiaron en mayor medida a los productos importados, mientras que la producción nacional enfrenta altos costos fiscales y logísticos, dificultades de financiamiento y obstáculos para mantener las inversiones.
El sector también ha criticado las condiciones bajo las cuales operan plataformas como Shein y Temu, cuyos envíos al país se realizan a través de regímenes simplificados con menores cargas que las que asumen los fabricantes locales. El crecimiento de los productos terminados ocurre en un contexto de marcado retroceso industrial, con una caída del 24,4% en la producción textil durante el primer semestre en comparación con el mismo periodo de 2025 y un 34% respecto a 2023.
El uso de la capacidad instalada se ha desplomado a tan solo un 39%, dejando a seis de cada diez máquinas sin operar. Esta crisis ha derivado en procedimientos preventivos, cierres y reestructuraciones de empresas tradicionales del sector. En mayo, los sectores de textil, confección, cuero y calzado reportaron 93.952 puestos de trabajo formales, es decir, 1.229 menos que en abril y 16.244 por debajo del mismo mes del año anterior. Desde diciembre de 2023, la pérdida acumulada ha sido de 26.851 empleos registrados.
La cantidad de establecimientos también se ha reducido; en mayo había 1.950 empresas dedicadas a la actividad textil, 175 menos que un año atrás. En el sector de confección, se registraron 2.354 firmas, con una caída interanual de 340 unidades.
En contraste con las preocupaciones expresadas por los empresarios, el economista Ramiro Castiñeira ha ofrecido una perspectiva diferente, afirmando que los precios de la ropa y el calzado han disminuido “hasta un 45%” desde la asunción de Javier Milei, y sostenido que “no existe crisis en el sector textil”. A su juicio, la llegada de empresas extranjeras ha facilitado el acceso a productos a precios globales y responde a una creciente demanda. Sin embargo, su análisis no detalla la metodología utilizada para calcular esa disminución. Según la cifra oficial más reciente del INDEC, el rubro de prendas de vestir y calzado mostró una caída del 0,6% mensual durante agosto.























