La propuesta fue presentada la semana pasada ante la Cuarta Comisión de la Asamblea General, y según el registro oficial de Naciones Unidas (GA/SPD/841), la representante estadounidense “solicitó la finalización del mandato” de este organismo.
Este requerimiento proviene del principal aliado internacional del gobierno de Milei, que cuenta con una buena comunicación con la administración republicana. En este contexto, la Casa Rosada había renovado su estrategia por Malvinas, en parte gracias a declaraciones de Trump, quien había considerado la posibilidad de revisar la habitual neutralidad de Estados Unidos sobre la soberanía del archipiélago y se ofreció como mediador.
Sin embargo, en un giro sorpresivo para la gestión de Trump hacia Milei, la representante estadounidense en este comité sugirió su cierre, calificando algunas de sus actividades como un “despilfarro de recursos”.
La propuesta se presentó durante una sesión en la que la Cuarta Comisión aprobó más de veinte proyectos relacionados con la descolonización. En ese marco, la representante estadounidense cuestionó los costos del organismo y sostuvo que el Comité “dejó de cumplir su propósito original”.
Ella argumentó que más de 80 antiguas colonias ya se han integrado a la ONU como Estados miembros, pero el Comité “opera como si nada hubiera cambiado” y revisa los mismos textos año tras año. Además, criticó “los viajes anuales a centros turísticos del Caribe y el Pacífico Sur”, que consideró un desperdicio de tiempo y recursos.
Tomando como ejemplo el caso de Puerto Rico, mencionó que la Asamblea General lo excluyó de la lista de territorios no autónomos en 1953, pero el Comité sigue realizando audiencias anuales sobre ese Estado Libre Asociado. Según la funcionaria, “los habitantes de los territorios restantes merecen algo mejor que ser considerados meros instrumentos” en campañas políticas. Es importante destacar que en su discurso no se mencionaron las Malvinas.
Aunque el planteo no aludió directamente a las islas, su efecto sobre Argentina es innegable: el asunto Malvinas se debate anualmente en ese Comité. Desde 1989, el C-24 ha sido el principal foro específico dentro de la ONU donde Buenos Aires presenta su postura y logra resoluciones que reconocen la disputa de soberanía. En este espacio se ha solicitado a ambas naciones reanudar las negociaciones, algo que el organismo ha exigido desde 1965.
El C-24 es un órgano subsidiario de la Asamblea General, creado en 1961 con el objetivo de supervisar e impulsar el fin del colonialismo. Está compuesto por 29 Estados miembros y se ocupa de 17 territorios no autónomos, de los cuales 10 están bajo la administración del Reino Unido, incluidas las Malvinas. Por otro lado, la propuesta de Estados Unidos sólo podría ser adoptada por la Asamblea General, lo que implica que debe ser sometida a votación.
Este pedido se hace público en un contexto de alta tensión entre Argentina y el Reino Unido debido a la cuestión Malvinas. La semana pasada, el Gobierno argentino presentó ante el Tribunal del Mar de Hamburgo una solicitud formal para intentar detener el avance de la explotación petrolera del proyecto Sea Lion en las islas, a lo que Londres respondió con firmeza, incluso respaldando explícitamente a las empresas implicadas.
A su vez, en junio, durante la reunión anual del propio Comité, el canciller Pablo Quirno denunció la militarización y la explotación unilateral de recursos naturales en las islas por parte del Reino Unido, a la vez que instó a las autoridades británicas a reiniciar el diálogo directo sobre la soberanía.
Milei, por su parte, defendió con énfasis el reclamo en su última intervención ante la Asamblea General de la ONU, donde acusó a la organización de “inútil” y de optar por “mirar hacia otro lado con la causa” de las islas, instando “una vez más al Reino Unido a dialogar para encontrar una solución pacífica.























