Según la normativa de modernización laboral, los FAL iban a comenzar a operar el 1° de junio, sin embargo, la reglamentación del Ministerio de Economía no estuvo disponible a tiempo, lo que llevó a que la puesta en marcha se reprogramara para el 1° de noviembre. A esta altura, aún restan varias normativas complementarias para que el sistema esté completamente operativo.
En términos generales, los FAL reunirán aportes tanto de trabajadores como de empresas, buscando preservar el valor de los fondos para que estén disponibles al momento de abonar indemnizaciones u otros costos asociados a la finalización de la relación laboral, como incapacidades o acuerdos de salida.
El mercado lo percibe como una oportunidad para la reaparición de los inversores institucionales de largo plazo, que habían estado ausentes tras la estatización de las AFJP. Por esta razón, se nota un optimismo creciente en las oficinas de bancos y sociedades de Bolsa.
Aunque las entidades ya están preparando sus propuestas, diversas fuentes indican que la vigencia del sistema podría demorarse un mes adicional, extendiéndose hasta diciembre, debido a la falta de normativas y aclaraciones por parte de los organismos correspondientes.
Este lunes finaliza el plazo de consulta pública sobre la propuesta de reglamentación que elaboró la Comisión Nacional de Valores. Tras este proceso, se publicará el texto definitivo, mientras que también se aguarda normativa adicional de ARCA, la Secretaría de Trabajo y, posiblemente, de la Unidad de Información Financiera (UIF), encargada de la prevención del lavado de dinero.
“Está claro cómo es el producto, pero hay algunas dudas sobre quién calificaría como administrador de los FAL y se están definiendo los requisitos. Además, cada empresa puede generar un único identificador de su FAL y es crucial establecer cómo otorgará el consentimiento a un solo administrador para que gestione el fondo”, comentaron representantes de una entidad interesada en este nuevo vehículo de inversión.
En cuanto a la reglamentación de Trabajo, existe incertidumbre respecto al plazo que tiene la empresa para solicitar el rescate al FAL en caso de desvinculación, ya que la ley de contrato de trabajo establece que la indemnización debe abonarse en un plazo de cuatro días, mientras que el FAL concede cinco días.
Desde la UIF, en el ámbito financiero se argumenta que debería implementarse un proceso de alta simplificado para los nuevos clientes que acudan a cada banco o gestora de fondos para abrir su FAL. “La posibilidad de fraude se reduce considerablemente porque el dinero va primero a ARCA y luego al fondo”, aclararon.
Estos aspectos y otros más determinarán el costo que los FAL implicarán para las administradoras. Una vez que se aclaren estas cuestiones, los actores del sistema financiero podrán finalizar sus propuestas.
Los bancos cuentan con una ventaja inicial en relación a los FAL, dado que ya tienen una relación establecida con las empresas por el pago de sueldos. Por lo tanto, se muestran optimistas respecto al rendimiento de este nuevo producto y aseguran estar listos para comenzar el 1° de noviembre, siempre que la normativa esté completa.
Varios bancos que han sido consultados coincidieron en que su propuesta inicial contemplará dos alternativas:
Cristian Brau, Chief Investment Officer en una entidad de inversión, indicó que al diseñar la propuesta consideraron que los clientes serán diversos, abarcando desde multinacionales hasta pequeñas y medianas empresas, así como las diversas actividades en las que operan.
“No sabemos de antemano el grado de uso que se dará al FAL y, en este sector, ese grado de uso se traduce en volatilidad patrimonial, en entradas y salidas de dinero. La entrada será constante, pero la salida es incierta”, detalló.
En este contexto, consideró crucial ofrecer una opción de corto plazo, centrada en la liquidez, para atender a aquellos clientes que necesiten un uso más intensivo. A su vez, subrayó la necesidad de contar con un producto que mantenga cierta relación con la inflación, pues el FAL es un pasivo vinculado a la variación de precios, lo que lo convierte en una opción ideal para empresas con una plantilla de personal más estable.
Dicky Muñoz, CEO de una firma de fondos, también se mostró de acuerdo: “Probablemente habrá un FAL multiempresa, muy conservador, destinado a clientes que aún no cuentan con inversiones. Especialmente considerando que 2027 podría ser un año en general conservador. Para las compañías con un flujo de fondos más predecible, vamos a ofrecer otro FAL con riesgo moderado, que busque rendimientos acordes a la inflación”.
Desde una gestora de fondos, se expresaron en la misma dirección: “La idea es presentar alternativas con perfiles más conservadores, orientadas a la liquidez y estabilidad; así como opciones con horizontes más prolongados, dirigidas a aquellos interesados en acompañar la evolución de estos fondos a lo largo del tiempo, siempre dentro de los parámetros establecidos por la normativa del régimen FAL.”























