Cumplir 60 años no implica necesariamente un deterioro físico ineludible ni la incapacidad para realizar diversas actividades. A pesar de que el envejecimiento conlleva cambios naturales, adoptar hábitos saludables y realizar actividad física de manera regular puede ser fundamental para preservar la salud y garantizar una buena calidad de vida. En este contexto, un reconocido entrenador ha señalado que la clave para una buena condición física radica más en la constancia en el ejercicio que en la intensidad de las rutinas. Por ello, ha compartido una serie de recomendaciones dirigidas a este grupo etario, con el objetivo de asegurar una salud cardiovascular y mental adecuada. En este artículo se detallan los aspectos más importantes al respecto. ¿Qué tipo de ejercicios son recomendables después de los 60 años? En una entrevista, el entrenador personal José Ruiz argumentó que, al llegar a la sexta década de vida, la regularidad en la actividad física es más crucial que llevar a cabo ejercicios de alta intensidad para mantener un buen estado físico. En este sentido, sugiere que los adultos mayores caminen durante 30 minutos cinco días a la semana. Esta actividad, debido a su fácil accesibilidad, ayuda a mantener activos los principales grupos musculares. Por otra parte, diversas entidades de salud aconsejan que se realicen entre 150 y 300 minutos de actividad física moderada cada semana. Además, los expertos subrayan que caminar con frecuencia brinda tanto beneficios físicos como emocionales, mejorando la salud cardiovascular y la circulación, facilitando el control de la presión arterial, promoviendo el rendimiento en las actividades diarias y potencialmente mejorando la calidad del sueño. Asimismo, se ha evidenciado que esta práctica ayuda a reducir la ansiedad y a mitigar el cansancio mental. “Traducido a la práctica, hablamos de caminar unos 30 minutos al día, cinco días por semana. Para muchas personas mayores, alcanzar entre 6,000 y 8,000 pasos diarios ya representa una mejora considerable frente al sedentarismo”, explicó Ruiz. ¿Cómo mitigar los efectos negativos del trabajo sobre la salud? La coordinadora del Grado de Fisioterapia de la Universidad Europea de Andalucía, María Carreira Míguez, señaló que entre el 60 % y 70 % de los problemas de espalda asociados al trabajo de oficina están ligados al sedentarismo, mientras que el 30 % al 40 % restante se relaciona con las condiciones del equipamiento laboral. Por ende, para minimizar la inactividad física durante las horas de trabajo, la especialista recomendó implementar pausas activas que incluyan tres ejercicios que pueden realizarse desde la silla: retracción cervical, apertura de pecho y círculos con los hombros hacia abajo, para relajar la zona del trapecio. Además, Carreira Míguez sugirió adaptar el entorno laboral, tanto en la oficina como en el hogar, para asegurar una postura adecuada, recomendando colocar la pantalla a la altura de los ojos y optar por sillas que brinden un buen soporte lumbar. Estas acciones contribuirán a disminuir el riesgo de fatiga y molestias musculares en los empleados.
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Nº Edición: 75























