El entrenador de River enfrentaba una presión superior a la de ganar solo tres puntos. Luego de sufrir una derrota ante Tigre, él mismo había fijado un plazo, manifestando que conocía “perfectamente” lo que debería hacer si los resultados no se daban.
La inquietud acumulada en las semanas previas emergió durante su aparición ante los medios. La conferencia, que comenzó con el alivio del primer triunfo, pronto mutó en un intercambio más cargado. Coudet reflexionó sobre el partido y sus jugadores, compartió parte de la angustia que afrontó en las últimas semanas, se involucró en debates con algunos periodistas y expresó abiertamente sus sentimientos acumulados durante el tiempo sin victorias.
“Teníamos la necesidad de ganar, de cortar una racha, de hacerlo en casa, con nuestra gente”, afirmó Coudet, quien encontró en el respaldo de sus jugadores un motivo para mantenerse optimista en el momento más difícil. “Siento que se tiran de cabeza por mí y por River. Tener esa sensación para cualquiera es importantísimo”, aseguró.
El técnico reiteró la idea que había expuesto tras la caída ante Tigre: en River, no hay lugar para esperar. “Entiendo que solo se puede hablar de tiempos de trabajo cuando ganás; cuando perdés, en un club de esta magnitud, es excusa. Puedo ser directo con cualquier respuesta: sé que si no ganás, tenés que poner la cabeza, y la pongo. Que vas a estar cuestionado, y no hay ningún problema”.
Coudet subrayó que muchos de los problemas enfrentados desde su llegada se relacionan con la renovación del plantel y con la dificultad de trabajar de manera habitual con todos los jugadores. “Puedo asegurar que los jugadores están enfocados 100%. Muchos de ellos vienen de un fútbol diferente. Sacá la cuenta de los refuerzos, cuántos han podido hacer la pretemporada. El ritmo lo tenemos que ir agarrando con los partidos, no nos queda otra”, comentó. Dijo que el tiempo que normalmente se destina para ensamblar un equipo se tendrá que lograr mientras se compite.
La victoria, la primera en el Clausura, permitió a Coudet hacer un comentario que podría haber sonado fuera de lugar en medio de las derrotas: “Ahora que gané puedo volver a decir que estuvimos muy salados, ¿no es cierto?”, afirmó entre risas. Luego mencionó las lesiones y otros inconvenientes del equipo, y destacó el remate de Hernán López Muñoz que dio en el travesaño como un indicio de que la suerte también estuvo de su lado esta vez: “Cuando venís cruzado, está siempre esa sensación sobre la atmósfera. Enfrentamos a un equipo que juega bien y me parece que hicimos un partido inteligente dentro de las posibilidades que tenemos”.
Coudet también se pronunció acerca de la jugada del penal a favor de Correa, que fue evidente, aunque Facundo Tello había anulado la acción por una falta previa. Tras la revisión del VAR, el árbitro rectificó su decisión y sancionó la infracción en el área. “No quiero opinar más de un montón de cosas. Nosotros tenemos que trabajar y salir a ganar cada partido, y a jugar cada vez mejor. Tenemos un grupo espectacular y le toque a quien le toque podemos poner un equipo muy bueno en cancha. No es tan fácil salir de una racha negativa: hay presiones, nerviosismo, y ya querés ganar. Estos jugadores le van a dar al hincha un buen fútbol, un lindo fútbol”.
Además, recordó haber discutido el tema con Enzo Francescoli y mencionó otros vestuarios que conoció en su trayectoria como futbolista: “Es difícil que tengas una racha así cuando está todo bien; normalmente, cuando pasa algo así, hay algo que está descarrilado. Hemos vivido mucho en este club, hemos tenido vestuarios de amigos, otros que no nos saludábamos, pero acá hay que ganar”.
Concluyendo la conferencia, el ambiente se volvió más distendido. Coudet incluso hizo una broma acerca de que desde el área de prensa le habían solicitado respuestas más breves, pero siguió aprovechando el espacio para expresar todo lo acumulado. “Empiezo a hablar y no puedo parar. Yo pago. Si River no gana, voy a pagar con mi trabajo. ¿Los que hablan qué? ¿Dónde están? ¿Quién de ustedes dijo que había un problema interno? ¿Alguno de ustedes? ¿Se anima a jugar con su trabajo, levantar la mano y decir ‘yo sé que hubo un problema interno, si no está me voy, renuncio al trabajo’? ¿No? No hay nadie levantando la mano”.
El entrenador desmintió los rumores sobre supuestos conflictos dentro del plantel y garantizó que la relación entre jugadores, cuerpo técnico y dirigentes es buena. “En el quilombo, todo quilombo suma. Acá hay que ganar. Y si no, vende no ganar y quilombo. Por eso digo que conozco el club donde estoy y esto toda la vida fue así. Ahora si empezamos a ganar, si Dios quiere, se va a ver todo más lindo y nos vamos a querer todos, como nos queremos”.
El momento álgido se dio cuando discutió con un periodista que le señaló que algunas de sus respuestas parecían serban referirse a la mala racha de derrotas con cierta























