La especialista analizó los más recientes datos de opinión pública, que evidencian un significativo deterioro en la aprobación de la gestión oficial y un paisaje de liderazgos fragmentado, donde las preocupaciones económicas influyen de manera decisiva en el estado de ánimo social.
De cara a las elecciones venideras, el futuro se presenta incierto, marcado por un rechazo generalizado de la sociedad hacia la dirigencia. “¿Qué va a pasar en 2027? El que te dice lo que va a pasar el año que viene, te miente. Pero tenemos algunas fotos que nos muestran que entre los cuatro primeros en imágenes positivas está CFK. En el listado, primero aparece Patricia Bullrich, seguida de Axel Kicillof, Javier Milei y en cuarto lugar Cristina Fernández de Kirchner”, indicó la consultora.
Aclaró un aspecto fundamental para comprender el clima actual: “Ninguno tiene más del 35% de imagen positiva, todos presentan un diferencial negativo. En el caso de Bullrich y Kicillof, el diferencial es del 14% o 15%, según el mes, y esa cifra es a la que hay que prestarle atención”.
Con respecto a la figura de la exmandataria, la politóloga señaló que su imagen ha permanecido estable en los últimos dos años, sin sufrir alteraciones significativas, ni siquiera tras los contratiempos legales recientes.
“La imagen de CFK se mantiene bastante congelada en estos dos últimos años, sin grandes movimientos. Cuando fue condenada, se esperaba que obtuviera más o menos simpatía, pero no ocurrió. S sigue con un núcleo duro de apoyo”, explicó la directora ejecutiva de la consultora.
El análisis sobre la figura del Presidente mostró datos contundentes respecto al desgaste de su imagen. “En el caso de Milei, hay que mencionar la caída significativa entre febrero y mayo; tanto en la aprobación de su gestión como en su imagen, se registró un descenso de casi diez puntos. Actualmente, su aprobación es del 37%, y su imagen positiva ronda entre el 30% y 33%, dependiendo del mes”, puntualizó.
La analista atribuyó este fenómeno a la situación cotidiana de los argentinos: “Desde febrero, este Gobierno comenzó a ser evaluado en función de si llega o no a fin de mes. Se ha terminado la luna de miel y cualquier efecto de contraste con el pasado”.
El motivo determinante detrás de este cambio de expectativas, remarcó, es estrictamente financiero. “La caída se debe a la situación económica; en diciembre volvió a hacerse evidente que 7 de cada 10 personas indicó que no tenía planeado irse de vacaciones, y en febrero ese porcentaje se mantuvo”, explicó.
En este contexto, la especialista describió una marcada división en la capacidad de consumo: “La mayoría argumentaba que no se iría de vacaciones por motivos económicos; hay un 30% de la población que se encuentra en una buena situación, pero un 70% ajusta sus hábitos de consumo. Algunos empiezan a dejar de pagar servicios, o incluso dejan de consumir carne. Este ajuste se refleja en hábitos cotidianos dentro del hogar”.
El impacto de esta realidad ha generado un quiebre en “la idea de hacer un esfuerzo en el presente para conseguir un mejor futuro”.
Por último, el estudio de la consultora confirma que el costo de vida es la principal preocupación entre la ciudadanía, aunque con un enfoque microeconómico que oscurece los discursos oficiales. “La inflación sigue siendo la preocupación principal a nivel general, pero cuando se consulta sobre la situación personal, 7 de cada 10 mencionan un aspecto económico, siendo el más destacado el de no poder llegar a fin de mes”, concluyó.























