La veterinaria Melissa Meehan, quien es directora de Servicios Veterinarios de la Real Sociedad para la Prevención de la Crueldad contra los Animales, expuso en una reciente charla que no todos los perros precisan usar abrigo para hacer frente al frío.
Según explicó, esto depende principalmente de factores como el tamaño, el tipo de pelaje, la edad y la salud general de cada animal. También hizo hincapié en la diferenciación entre razas que están naturalmente adaptadas para resistir temperaturas bajas y aquellas que carecen de dicha protección.
“Nunca le pondrías un abrigo a una raza ártica, porque empezaría a respirar agitadamente al instante. No importa la temperatura que haga, tienen doble capa de pelo y pelaje grueso”, aclaró la especialista.
Estos perros cuentan con una capa interna de pelaje que actúa como aislante. Por esta razón, añadir una prenda podría generar un exceso de calor en razas como el husky siberiano, el malamute y el samoyedo, así como en San Bernardo o el terranova.
La situación varía para aquellos perros que no poseen esa protección natural. Entre estos se encuentran razas pequeñas como el chihuahua y el yorkshire terrier; perros de pelaje corto y cuerpo delgado como el galgo y el whippet; y aquellos casi desprovistos de pelo, como el crestado chino y el xoloitzcuintli.
El tamaño también juega un papel crucial. De acuerdo a datos de la RSPCA, los perros de menor tamaño pierden calor corporal con mayor rapidez que los de mayor tamaño. Además, los cachorros, los perros ancianos y aquellos con alguna patología pueden tener más dificultades para regular su temperatura.
Los abrigos son especialmente importantes para perros mayores que sufren de osteoartritis, ya que las bajas temperaturas pueden intensificar las molestias articulares y dificultar su movilidad.
Meehan observó que las preocupaciones relacionadas con enfermedades articulares y de movilidad tienden a incrementarse entre julio y septiembre, los meses más fríos de Australia.
“Sabemos que el beneficio de usar un abrigo supera con creces el riesgo, ya que puede reducir la incidencia de enfermedades y los episodios de osteoartritis hasta cierto punto”, subrayó.
Una forma sencilla de determinar si un perro tiene frío es observar la posición en que descansa. Durante el verano, los perros suelen acostarse de manera extendida para liberar calor. En cambio, cuando tienen frío, tienden a enrollarse sobre sí mismos para conservar su temperatura.
“Si tú no puedes estar en casa leyendo un libro sin sentir frío sin abrigarte lo suficiente, es probable que tu perro también tenga frío. Y si lo observas y está acurrucado en una bolita, en lugar de estar extendido como lo estaría en verano, entonces tiene frío”, explicó la experta.
Temblores y la falta de ganas de salir a pasear también son señales que deben tenerse en cuenta.
Los abrigos deben proporcionar protección al cuerpo de los perros, sin limitar su capacidad para caminar, acostarse o hacer sus necesidades de manera adecuada.
“Debe quedar ajustado, pero sin rozar en ninguna parte, así que pruébalo primero en tu perro: pónselo y mira cómo le queda. Debe quedar un poco suelto, pero no tanto como para que se le salga la pata y ande con él colgando todo el día”, aconsejó.























