El operativo tuvo su inicio a la medianoche con la llegada de vehículos 4×4 de Gendarmería Nacional al Parque Provincial Ischigualasto, sitio del accidente. Los rescatistas avanzaron unos metros en sus vehículos hasta que el camino se volvió impracticable, a lo que siguió un recorrido a pie de 15 kilómetros con camillas y equipamiento pesado, que les tomó aproximadamente tres horas.
Los equipos llegaron al lugar del impacto entre las 6:30 y las 7 de la mañana, donde comenzaron a realizar las tareas iniciales, que incluyeron el resguardo de la escena, la toma de fotografías, mediciones y la recopilación de información sobre los restos de la aeronave y su ubicación.
Según información obtenida, la mayoría de los cuerpos hallados estaban en el interior del helicóptero, que presenta severos daños por el fuerte impacto. La aeronave se encuentra en un área llana con vegetación, pero rodeada de montañas.
A las 10:30 de la mañana, el secretario de Seguridad de San Juan, Enrique Delgado, informó que más de la mitad de las víctimas ya se encontraban en bolsas mortuorias, listas para ser transportadas en camillas a lo largo del mismo recorrido de 15 kilómetros hasta los vehículos. No obstante, se considera la posibilidad de solicitar la asistencia de un helicóptero de emergencias que se encuentra en el departamento Valle Fértil para facilitar la extracción de los cuerpos restantes.
Se estima que el rescate de todos los cuerpos podría estar concluido antes del mediodía, tras lo cual serán trasladados a la morgue judicial de San Juan.
El helicóptero involucrado en el accidente, contratado por la Agencia Federal de Emergencias para un curso de tres días relacionado con el manejo de incendios, permanecerá en el sitio del siniestro hasta la decisión de las autoridades de la Junta de Seguridad en el Transporte, organismo encargado de investigar las causas del accidente. La fiscalía federal, a cargo del fiscal Francisco Maldonado, se responsabiliza de determinar eventuales responsabilidades legales.
En la operación de rescate participan tanto miembros de Gendarmería Nacional como de fuerzas especiales de la Policía de San Juan y del Cuerpo de Bomberos de la provincia.
La aeronave accidentada es un Bell 412EP con matrícula LV-KGR, cuyo primer vuelo se realizó en 2010. Antes de llegar a Argentina, estuvo matriculada en Canadá y Estados Unidos, donde contaba con la patente N536LW, cancelada el 17 de noviembre de 2022 antes de su exportación al país. Desde su llegada, ha estado registrada bajo la empresa Jasfly S.A. Este modelo está equipado con dos turbosistemas Pratt & Whitney, diseñado para misiones de transporte, rescate, evacuaciones sanitarias y combate de incendios forestales, con capacidad para un piloto y hasta 14 pasajeros, y una velocidad de crucero de 122 nudos.
Este helicóptero está preparado para atender emergencias de diversa índole, como rescates y emergencias médicas, así como para combatir incendios.























