Bank of America tiene una respuesta. En un informe del 29 de octubre titulado “¡Falta un año!”, mantuvo su recomendación de sobreponderar la deuda externa argentina y definió la caída como “una oportunidad de compra”. Su argumento se apoya en un horizonte de largo plazo.
El banco proyecta hasta fines de 2027, cuando ya habrá pasado la elección presidencial, y estima para el bono GD35 un retorno esperado ponderado por probabilidad de alrededor del 18%. Si continúan las reformas, el bono cerraría 2027 en 89 dólares, con un rendimiento del 7,5% y una ganancia del 33% al incluir los cupones. Si las reformas se frenan, pero no hay una ruptura, llegaría a 75 dólares y rendiría un 11,5%, para un retorno del 13%.
En un escenario de reversión de políticas, caería a 49 dólares, con un rendimiento del 22% y una pérdida del 25%. “Los inversores ya están descontando un riesgo importante de reversión de políticas en la próxima administración”, sostiene el banco.
¿Por qué, entonces, no aparecen compradores? BofA ofrece una pista. El aumento de las tasas globales redujo las posibilidades de una operación de manejo de pasivos antes de las elecciones, como un canje o una recompra para extender vencimientos. “Sin liability management, los precios quedan más expuestos al ciclo político de 2027”, admite. Sin ese resguardo, cada encuesta adquiere más peso.
Grit Capital suma otro elemento. En octubre, Argentina cayó mucho más que Chile, Perú, Brasil y Colombia. Según la firma, la diferencia está en las reservas: Brasil acumula 364.500 millones de dólares; Perú, 92.600 millones; Colombia, 67.200 millones, y Chile, 53.500 millones. “Los inversores siguen privilegiando economías con mayores colchones externos”, resume.
La firma también plantea una explicación técnica. Algunos fondos estarían comprando seguros contra un incumplimiento de deuda argentino, conocidos como seguros de incumplimiento crediticio, a dos años. Los usarían como cobertura de otros riesgos vinculados con bonos globales de alto rendimiento, en particular los títulos con calificación CCC, que tienen menos liquidez. Así, Argentina funcionaría como seguro frente a un riesgo ajeno. La hipótesis coincide con una advertencia previa de Grit: la menor demanda local, las coberturas con esos seguros y las ventas de fondos explicaban parte de la presión, sin que hubiera un deterioro macroeconómico que la justificara.
BofA advierte que, en un escenario adverso, el posicionamiento de los inversores podría profundizar las ventas, porque Argentina “sigue siendo una posición relativamente concurrida”. La misma lógica puede operar en sentido contrario. Si surge una señal que mejore la percepción, quienes compraron protección tendrán que desarmar esas posiciones. En ese caso, los bonos de vencimiento más próximo podrían subir con fuerza.
¿Qué puede cambiar el rumbo esta semana? El primer frente es político. Para BofA, eliminar las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias sería positivo para los bonos, porque trasladaría el riesgo electoral de agosto a octubre y le daría al Gobierno más tiempo para mostrar resultados. Pero la ley debe aprobarse antes de fin de año. Cada señal del Congreso al respecto tendrá impacto en el mercado. El segundo frente es externo.
Con los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos en niveles elevados, el informe de empleo estadounidense previsto para el viernes puede marcar el rumbo de toda la renta fija de los mercados emergentes. El tercer frente es local: las compras del Banco Central. Ese es el indicador que mide el colchón que reclama Grit.
El banco recuerda que, en 2025, después de la derrota oficialista en las elecciones bonaerenses, el GD35 llegó a 48 dólares, con un rendimiento cercano al 18%. Hoy cotiza casi 20 dólares por encima de ese piso, en un contexto de superávit fiscal y exportaciones que BofA proyecta en 102.000 millones de dólares para este año. El mercado vende como si el peor escenario fuera inminente, aunque todavía falta un año para las elecciones.
Mañana se celebran las elecciones de medio término en Estados Unidos. Si Donald Trump supera la prueba, podría consolidarse la imagen de Argentina como prestatario de última instancia del Tesoro estadounidense.
La economía aprobó. La política todavía no rindió el examen. Y, en el mercado de bonos, los exámenes se pagan por adelantado.























