En una entrevista con un medio estadounidense, la expresidenta dejó abierta la posibilidad de competir en 2027 si recupera sus derechos políticos. En el cristinismo entienden que la definición va más allá de un reclamo judicial: sostienen que Cristina Kirchner quiere volver a ser candidata y que hoy no hay otro dirigente que la represente. Los debates de cara a la campaña.
La entrevista que Cristina Kirchner concedió a un medio estadounidense dejó una definición que, puertas adentro del kirchnerismo, consideran más relevante que los demás temas: la posibilidad de volver a ser candidata si recupera sus derechos políticos.
En el entorno de la expresidenta señalaron que la declaración representa un cambio respecto de las últimas semanas. Aunque dirigentes del espacio ya habían instalado la consigna “Cristina candidata”, esta vez fue la propia expresidenta quien dejó planteada esa posibilidad.
“En términos mediáticos y políticos, de lo que se necesitaba, me parece que tuvo su impacto su definición de ser candidata, la ONU, la cautelar”, analizaron cerca de la expresidenta.
La interpretación en el cristinismo es que no se trata solamente de una disputa para recuperar sus derechos políticos. La posibilidad de presentarse a una elección aparece como el objetivo que impulsa ese reclamo.
“Ella quiere recuperar sus derechos políticos para ser candidata, no hay un candidato que la represente a ella”, interpretaron en su entorno.
Esa lectura dejaría afuera, por un lado, a Axel Kicillof, con quien mantiene una interna abierta, y, por otro, a Sergio Massa, quien aspira a ser ungido por la expresidenta.
La diferencia con declaraciones anteriores es que, hasta ahora, la candidatura era sobre todo una consigna impulsada por dirigentes y militantes. También había sido planteada en el acto de Lanús. Esta vez, en cambio, Cristina incorporó esa posibilidad a su propio discurso.
“En Lanús planteamos Cristina candidata, esta vez ella lo está diciendo: si puede recuperar sus libertades políticas puede presentarse”, señalaron desde el espacio.
Cerca de la expresidenta consideran que la entrevista logró instalar los temas que buscaban poner en discusión. “La idea fuerte estuvo y esa repercusión hizo que se ordenaran los medios en pos de las declaraciones de Cristina”, evaluaron.
Después de la entrevista, Teresa García, diputada de Unión por la Patria y secretaria general del Partido Justicialista, formuló una definición relevante para el futuro de la expresidenta.
La dirigente sostuvo que, si el peronismo gana las elecciones presidenciales con otro candidato en la boleta, el nuevo mandatario debería indultar a Cristina Kirchner.
“En el supuesto de que ganara el peronismo, y en el supuesto de que fuera otro dirigente el que gana, me parece que no hay que ni dudarlo”, afirmó.
Sin embargo, voces allegadas a la exmandataria indicaron que el objetivo de la principal dirigente del peronismo es que se revierta la condena, no que se la indulte.
La agenda de Cristina coincidió con la llegada a la Argentina de André Janones, el diputado brasileño que tuvo un papel central en la estrategia digital que acompañó la campaña de Luiz Inácio Lula da Silva.
Tras reunirse con Sergio Massa, Janones tenía previsto encontrarse con Cristina. En paralelo, distintos sectores del peronismo empezaron a analizar cómo replicar algunas herramientas utilizadas por el oficialismo brasileño para enfrentar a Jair Bolsonaro.
En el entorno de Cristina, sin embargo, buscan evitar una interpretación de la campaña brasileña centrada exclusivamente en lo digital.
Durante el intercambio con Janones, explicaron, se habló del trabajo previo a la elección y de la estructura territorial que acompañó la estrategia de comunicación. La experiencia de Lula no se limitó a crear un canal de WhatsApp ni a difundir contenidos en redes sociales.
“Más allá de lo digital hubo una militancia en la calle, con mensaje, idea y propuestas”, señalaron.
La conclusión del sector es que sería un error trasladar únicamente la herramienta tecnológica sin reproducir el esquema político que la sostuvo.
“Desconocer lo real en el territorio y darle solamente una cuestión a lo digital sería un error”, plantearon.
La misma lógica aplican al llamado “Ejército del Peronismo”, el canal de WhatsApp que el Frente Renovador empezó a impulsar después del triunfo de Lula. Cerca del espacio de Cristina no descartan la utilidad de esas estructuras, pero relativizan su alcance si no están respaldadas por una propuesta política.
“El canal sirve para darle un movimiento. La gente de Sergio arrancó para tomar la épica de lo que había pasado. Más allá de los canales tenés que ver qué le proponés a la gente”, explicaron.
Desde esta perspectiva, la discusión no consiste únicamente en construir una estructura de difusión que multiplique mensajes, sino también en definir qué se le ofrece al electorado.
“Si no tenemos nada para proponerle no importa el canal de difusión, ni WhatsApp ni Instagram. Necesitamos una propuesta”, resumieron.
En esa línea, desde el cristinismo destacan la importancia de formular propuestas. “No alcanza producción, trabajo, industria, si no podés decirle a la gente cómo le vas a pagar el fondo, mejorar su salario, mejorar los costos y su calidad de vida”, señalaron.
La lectura sobre Lula apunta a que el resultado electoral fue fruto de una combinación de factores: una estrategia digital de gran escala, presencia territorial, una estructura militante y un candidato que sostuvo un mensaje político durante toda la campaña.
Por eso, el debate que empezó a instalarse dentro del peronismo no se limita a cómo crear un nuevo canal de comunicación para enfrentar a Javier Milei. También gira en torno a qué proyecto ofrecer, quién puede representarlo y cómo convertir esa propuesta en una estructura política capaz de competir en 2027.























