El director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol, manifestó que los gobiernos deberían evaluar la necesidad de nuevas intervenciones y establecer los volúmenes, plazos y condiciones para posibles liberaciones adicionales.
Además, la AIE recomendó a aquellos países que aún no hayan cumplido con los compromisos de liberación de reservas asumidos en el pasado, que aceleren las entregas pendientes, priorizando especialmente el diésel.
Esta propuesta se presenta antes de la reunión del Consejo de Administración de la AIE, programada para el 15 de octubre, donde se discutirá la situación del mercado energético a nivel internacional.
Simultáneamente, el presidente estadounidense, Donald Trump, dio a conocer un acuerdo con su homólogo ruso, Vladímir Putin, para la importación de diésel desde Rusia, lo que representa un cambio significativo en la política energética de Estados Unidos después de años de restricciones comerciales vinculadas a la invasión rusa de Ucrania.
El acuerdo contempla un suministro inicial de más de 300.000 toneladas de diésel, seguido de otras 500.000 toneladas en noviembre y un millón de toneladas adicionales en fechas sucesivas. Trump también mencionó que Rusia enviará otras tres millones de toneladas en un plazo breve, aunque no se especificaron las condiciones comerciales ni el cronograma completo de las entregas.
Este anuncio ocurre en un momento de creciente presión sobre los precios de los combustibles en Estados Unidos, a pocas semanas de las elecciones legislativas del 3 de noviembre. Trump declaró: “Reducir los precios para los estadounidenses —especialmente para nuestros magníficos agricultores, ganaderos y camioneros— es mi mayor prioridad”.
La decisión es notable, dado que Washington había impuesto recientemente nuevas sanciones a Rusia, incluidas restricciones a bancos, funcionarios y operaciones del sector energético. Sin embargo, tras el anuncio presidencial, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos emitió una licencia temporal que permite el suministro de diésel ruso al mercado internacional.
Las tensiones en el mercado energético han aumentado desde el inicio de la guerra en Irán, que ha ocasionado interrupciones en las cadenas de suministro y ha elevado las cotizaciones internacionales del combustible. En Estados Unidos, el precio promedio del diésel alcanzó los 6,52 dólares por galón el 22 de septiembre, un nivel récord, según la asociación automovilística AAA. Aunque ha retrocedido ligeramente, se sitúa en 6,23 dólares por galón, manteniéndose en niveles altos.
El aumento en el costo del diésel representa una presión adicional para sectores como el transporte de cargas, la agricultura y la logística, dado su uso intensivo en diversas actividades productivas. En este contexto, tanto la propuesta de liberar reservas estratégicas como el acuerdo entre Washington y Moscú tienen como objetivo aumentar la oferta disponible y mitigar los efectos económicos de la crisis energética. Sin embargo, la evolución de los precios seguirá sujeta a la duración del conflicto en Medio Oriente y la capacidad de los principales productores para asegurar el abastecimiento internacional.






















