La técnica consiste en partir el limón por la mitad, esparcir sal fina o gruesa sobre la parte cortada y utilizarlo como una especie de esponja natural. La pulpa del limón permite frotar directamente sobre la madera, mientras que los cristales de sal ayudan a desprender residuos adheridos. Posteriormente, es necesario enjuagar la superficie y dejarla secar completamente.
Esta combinación también puede ser efectiva para mitigar los olores que persisten después de cortar alimentos como ajo, cebolla o pescado. Sin embargo, es fundamental señalar que este método es útil para la limpieza y para reducir olores, pero no sustituye una adecuada sanitización cuando la tabla ha estado en contacto con carne cruda.
El procedimiento es muy sencillo y aprovecha las propiedades de los dos ingredientes. Para llevarlo a cabo, se deben seguir estos pasos: la sal actúa como un abrasivo suave que facilita la eliminación de residuos y manchas superficiales; por su parte, el ácido cítrico presente en el limón contribuye a descomponer ciertos restos y a disminuir algunos olores.
El mismo método también puede aplicarse en los tuppers que retienen aromas de comidas durante varios días, especialmente en las tapas. En tales casos, es conveniente frotar las áreas afectadas, dejar actuar unos minutos y enjuagar bien.
Es importante considerar que la madera es un material poroso que requiere ciertos cuidados para mantenerse en óptimas condiciones. La exposición prolongada a la humedad, el calor y el desgaste puede ocasionar deformaciones, resequedad y grietas, que a su vez dificultan la limpieza.
Por ello, se recomienda evitar sumergir las tablas en agua o lavarlas en el lavavajillas. Tras cada uso, lo ideal es limpiarlas con agua y detergente para platos, evitando dejarlas en remojo, y secarlas de inmediato.
Para proteger la madera, también es útil aplicar periódicamente aceite mineral apto para uso alimentario o cera de abejas. Estos productos ayudan a mantener la superficie y a reducir la resequedad.
Sin embargo, el uso del limón con sal no sustituye el lavado adecuado con agua y jabón, especialmente tras el manejo de alimentos crudos.
Utilizar tablas diferentes para distintos tipos de alimentos es crucial para prevenir la contaminación cruzada. Los jugos de carne, pollo y pescado crudo pueden albergar microorganismos que se transfieren a la superficie y contaminan otros alimentos.
Por este motivo, se sugiere emplear una tabla para frutas y verduras y otra para carnes y pescados crudos. Si solo se tiene una tabla, es esencial lavarla correctamente entre un tipo de alimento y otro.
Además, cuando una tabla presenta grietas profundas o un desgaste que dificulta su limpieza, lo más recomendable es reemplazarla. Las hendiduras pueden acumular restos de comida y dificultar una higiene adecuada.






















