El último episodio de este conflicto interno en el peronismo en la provincia de Buenos Aires surgió a raíz de los comentarios realizados por Carlos Bianco, Jefe de Gabinete bonaerense, en un canal de streaming. Bianco se refirió a un posible dictamen del consejo de Derechos Humanos de la ONU, señalando que “Se hablaba de un dictamen en octubre, ojalá que suceda. No soy abogado, entiendo que el dictamen no es vinculante para la justicia argentina. Es una instancia intermedia que tendrá que evaluar la justicia argentina y ojalá que lo haga por la positiva”.
Cuando se le preguntó sobre la posibilidad de apoyar una eventual candidatura de Cristina Kirchner en caso de que su situación legal cambie, Bianco respondió con cautela: “No sé. Habrá que discutirlo el año próximo. Nosotros dijimos que este año no se discuten candidaturas. El año que viene veremos cuál es la situación, quién convocó más, quién representa más”.
El colaborador más cercano de Kicillof remarcó que el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) actuará con prudencia, independientemente de la posibilidad de que Cristina Kirchner se postule. La definición de candidaturas se dejará para el próximo año, cuando se analizará quién tiene mayor apoyo dentro del peronismo.
Las palabras de Bianco generaron la indignación en La Cámpora, que rápidamente respondió a través de redes sociales. El exsenador Martín Doñate fue uno de los primeros en manifestar su desacuerdo, indicando que la visión expresada por el funcionario bonaerense podría sugerir que se busca mantener a la exPresidenta detenida. “A esta altura, por la responsabilidad que acumulás Carlos Bianco, y con este tipo de posicionamientos tan deleznables, te estás volviendo un gran problema para la unidad nacional que requiere la hora”, afirmó Doñate, quien agregó: “Se trata de la proscripción y persecución a Cristina, conductora de nuestro movimiento, dos veces presidenta y amada por millones de argentinos, a la que intentaron asesinar y hoy someten a la muerte civil mediante el escarnio mediático y judicial”.
En su mensaje, Doñate enfatizó: “Pese a todo eso, Cristina aun conserva un enorme respaldo popular y electoral. Defender su libertad es defender el derecho del pueblo a elegirla. Frente a eso, tu posición pública es, como mínimo, irresponsable e ingrata”. Además, remarcó que poner en duda la situación de Cristina Kirchner es un daño severo para la democracia y el Estado de derecho.
Otro crítico de Bianco, sin nombrarlo directamente, fue el diputado provincial Facundo Tignanelli, un referente de La Cámpora en Buenos Aires. Tignanelli opinó que la Corte podría revisar sus decisiones rápidamente, concluyendo que aquellos que plantean la “imposibilidad jurídica de participación electoral” son los que desean que Cristina permanezca presa.
El kirchnerismo sostiene que Bianco ha verbalizado lo que Kicillof piensa en privado, interpretando que la intención es que Cristina Kirchner siga privada de libertad para facilitar una candidatura presidencial para el gobernador. Bianco solo expuso opiniones que han sido compartidas por diversos abogados sobre la influencia del dictamen de la ONU. Sin embargo, su nombre, su cargo y la complejidad de la interna peronista confieren un matiz diferente a sus declaraciones.
La tensión comenzó a intensificarse desde ayer, cuando sectores de Kicillof dejaron entrever que no estaba garantizado el acuerdo para que Máximo Kirchner asumiera la presidencia del congreso en el PJ bonaerense. Esta información provocó inquietud en el sector de Cristina Kirchner y alimentó el descontento. No obstante, Kicillof rápidamente desautorizó cualquier especulación y aseguró que el pacto se llevaría a cabo tal como se había acordado.
“Jugó bien Axel ahí”, reconocieron desde La Cámpora. Sin embargo, la calma fue efímera, ya que la tensión volvió a dispararse, generando una nueva ola de críticas hacia Bianco y, por extensión, hacia Kicillof. La lucha interna parece no tener fin, y se vislumbra difícil que se resuelva en el corto plazo.






















