El traspaso de liderazgo dejó a Abel responsable de las inversiones que Buffett manejó durante años, incluyendo algunas de las posiciones accionarias más significativas de la empresa. Una de las más relevantes fue su inversión en Apple, iniciada en el primer trimestre de 2016, que se convirtió en el principal activo de Berkshire Hathaway.
Antes de la salida de Buffett, la reducción de la participación en Apple implicó una pérdida potencial de hasta USD 112.000 millones en ganancias. Durante los últimos nueve trimestres de su gestión, la compañía vendió 687.642.574 acciones de Apple, lo que representó una disminución del 75% de su participación.
Buffett se sintió atraído por Apple, principalmente por la solidez de su marca y la lealtad de sus usuarios, más que por el crecimiento de la inteligencia artificial. La empresa había demostrado que sus clientes estaban dispuestos a adquirir productos como el iPhone, el iPad y la Mac a precios elevados.
Al 30 de septiembre de 2023, Berkshire Hathaway poseía más de 915 millones de acciones de Apple, valoradas en USD 156.800 millones, representando más del 40% de la cartera total del conglomerado.
La venta de acciones comenzó después de esta fecha. Durante la reunión anual de accionistas de Berkshire Hathaway en mayo de 2024, Buffett relacionó esta decisión con la posibilidad de un aumento en los impuestos corporativos en el futuro.
El inversionista argumentó que no le preocupaba manejar la carga impositiva generada por las transacciones: ‘No me molesta en absoluto escribir ese cheque… no debería molestarte que lo hagamos, y si lo hago al 21% este año y lo hacemos con un porcentaje un poco más alto más adelante, no creo que te importe realmente el hecho de que hayamos vendido un poco de Apple este año’.
Su lógica era que reducir la exposición a Apple mientras se beneficiaba de una tasa impositiva favorable podía ser ventajoso para los accionistas. Sin embargo, curiosamente, el precio de las acciones aumentó tras la reducción de la participación de Berkshire, lo que incrementó el valor potencial de las acciones vendidas.
La decisión de vender no solo se basó en previsiones tributarias. La valoración de Apple había cambiado desde que Berkshire comenzó a comprar sus acciones: en 2016, la empresa tenía una relación precio-beneficio de poco más de 10.
Esta valoración, unida a una base de clientes estable y una alta participación en el mercado, convirtió a Apple en una oportunidad de compra atractiva en ese momento.
Al 3 de octubre, las acciones de Apple cotizaban a casi 38 veces las ganancias estimadas para 2026, una relación que se acercaba a los niveles asociados con la burbuja de las puntocom.
Los servicios de suscripción de Apple, con márgenes más elevados, son un factor de crecimiento para la firma. Sin embargo, el ritmo de expansión de la compañía nunca pareció suficiente para justificar una relación precio-beneficio de 38 veces.
Buffett realizó ventas netas de acciones durante 13 trimestres consecutivos antes de su partida, argumentando que las valoraciones del mercado de valores eran irrazonables. La disminución de la participación en Apple siguió el principio de inversión que defendió a lo largo de su carrera: priorizar el valor de una empresa por encima de un precio de mercado inflado.






















