Este cambio se inició en 2004, cuando la organización Conservación Patagónica, establecida por la familia de Douglas y Kristine Tompkins, adquirió la Estancia Valle Chacabuco, un terreno de alrededor de 70.000 hectáreas localizadas en la Región de Aysén, en el sur de Chile.
El principal propósito de esta adquisición fue recuperar los pastizales que habían sido degradados por décadas de sobrepastoreo y salvaguardar la biodiversidad de una región que alberga bosques andinos, estepa patagónica, ríos y lagos. A lo largo de los años, se añadieron otras tierras, desarrollándose así uno de los proyectos de restauración ecológica más destacados de la zona.
En 2018, el área fue donada al gobierno chileno, integrándose oficialmente al Parque Nacional Patagonia, que tiene una extensión total de 304.527 hectáreas.
La historia del Valle Chacabuco data de 1908, cuando el explorador británico Lucas Bridges estableció una estancia ganadera en el área. Décadas después, durante la reforma agraria de 1964, las tierras fueron redistribuidas entre las familias locales. En 1980, tras ser expropiadas por el régimen militar de Augusto Pinochet, pasaron a manos del terrateniente belga François de Smet.
En 1995, Douglas y Kristine Tompkins visitaron el valle por primera vez y detectaron la urgencia de restaurar sus ecosistemas para garantizar la conservación del ambiente. Nueve años más tarde, Conservación Patagónica adquirió la estancia de 70.000 hectáreas gracias al apoyo de diversos donantes.
La iniciativa no se limitó a la protección del área. El equipo trabajó en abordar los efectos que la ganadería había provocado en el paisaje, especialmente en los pastizales naturales, que habían sufrido por la presión ejercida por la ganado ovino y vacuno.
El Parque Nacional Patagonia fue inaugurado oficialmente el 11 de diciembre de 2018. Esta área protegida incluye las antiguas reservas Tamango y Jeinimeni, además del Valle Chacabuco, cuya donación fue parte de un compromiso mayor por la conservación en Chile.
Con más de 304.500 hectáreas, el parque preserva ambientes típicos de la estepa patagónica chilena y bosques andinos donde predominan especies nativas como la lenga, el ñire y el coigüe.
Su ubicación en una zona de transición entre los bosques y la estepa oriental le concede un gran valor ecológico. También presenta importantes cursos de agua, entre los que destacan los ríos Baker y Chacabuco, así como el lago Cochrane.
Entre la fauna que habita el parque se encuentran el puma, el guanaco, el cóndor andino y el ñandú. Uno de los principales objetivos de conservación es el huemul, un ciervo nativo de los Andes australes que se encuentra en peligro de extinción.
La protección del área también busca restablecer las interacciones naturales entre las especies y sus hábitats, tras décadas en las que la actividad ganadera alteró el equilibrio de los ecosistemas.






















