“Esto ocurre con más frecuencia de lo que se piensa y no es consecuencia de un mal cuidado”, puntualizó un biólogo-botánico en su canal de YouTube, donde cuenta con un millón de suscriptores. Según su explicación, el inconveniente se debe a que “el romero se cultiva como si fuera otra especie vegetal”.
El experto especificó que muchas personas tienden a utilizar “una tierra muy rica en nutrientes” y la riegan en exceso. “Aquí radica el problema principal”, alertó. Ante esta situación, sugirió: “No incrementes el riego. Primero, revisemos la calidad del suelo”.
En este sentido, advirtió que “el primer inconveniente es el uso de una tierra negra muy rica en compost que retiene el exceso de humedad”. Esa acumulación de agua puede perjudicar la planta y provocar la descomposición de las raíces, lo que a su vez lleva al secado del romero.
El especialista recomendó utilizar una tierra negra que esté desgastada, evitando que contenga materia orgánica o fibra de coco, ya que estos componentes propician la retención de agua. “Si tienes una maceta vieja con tierra dura, esa sería ideal para cultivar romero. De lo contrario, intenta conseguir una tierra que no retenga exceso de materia orgánica para prevenir esta retención de agua”, continuó.
Para determinar si el suelo drena correctamente, es importante observar el tiempo que tarda el agua en desaparecer de la superficie tras el riego. Si demora mucho, es un indicativo de que hay un problema.
Para solucionar esta dificultad, sugirió realizar una mezcla de tres partes de tierra y una de arena, lo cual permitirá que “el sustrato sea más suelto y el agua drene con mayor rapidez”. “De este modo, consigamos raíces más fuertes”, subrayó.
El segundo inconveniente relacionado con el cultivo de romero reside en la elección de la maceta. Según explicó, el material óptimo es el barro, ya que “facilita la evaporación del exceso de agua en el sustrato”.
Sin embargo, aclaró que las macetas de plástico también son viables, si cuentan con perforaciones en la base para evitar la acumulación de agua. Recomendó, incluso, realizar “pequeñas perforaciones en los laterales”.
En cuanto al tercer punto, hizo hincapié en la importancia de imitar las técnicas utilizadas para cultivar plantas frutales, sugiriendo abrir el centro de la planta: “Es fundamental para que el sol llegue adecuadamente y mejorar la circulación de aire”.
Esto es particularmente relevante para el romero, ya que “cuando las ramas crecen demasiado juntas, las del centro no obtienen la luz suficiente”, lo que podría provocar su secado y eventual caída.
Cuando las plantas son jóvenes y sus ramas aún son flexibles, se pueden colocar “pequeñas estacas alrededor de la maceta” y, con hilos de algodón, comenzar a “doblar las ramas hacia afuera, atándolas suavemente”. Así, “el centro de la planta de romero tendrá más espacio para crecer libremente”.
Finalmente, además de la elección de tierra y el riego, la exposición solar es crucial para mantener el romero saludable. Esta planta, originaria de regiones mediterráneas, se adapta a recibir varias horas de luz directa y prospera en ambientes luminosos.
Se aconseja ubicarla en un lugar donde reciba al menos cinco o seis horas de sol diario, preferentemente en la mañana. En ambientes con poca luz, las ramas pueden debilitarse, elongarse en busca de luz y perder su densidad.























