Uno de los problemas que ha saltado a la vista es la carencia de un volante creativo que pueda generar juego, una situación evidente en los primeros partidos del semestre. A esto se suma la reciente llegada de Ángel Correa, Nicolás Otamendi y Gonzalo Montiel, quienes apenas han tenido un par de entrenamientos con el resto del plantel. Asimismo, Aníbal Moreno ha vuelto a sufrir una lesión en su rodilla derecha, lo que lo mantendrá alejado de las canchas en los tres primeros partidos. La nueva estructura del equipo aún está en proceso de conformación.
El comienzo de este segundo semestre ha dejado un saldo negativo para el club. La sorprendente derrota ante el Tiburón marplatense ha llevado a River a perder la oportunidad de competir en un torneo más, al ser eliminado de la Copa Argentina. Adicionalmente, la reciente caída frente al equipo que dirige Chiqui Tapia fue un fuerte revés. Más allá de un penal no sancionado por el árbitro Nazareno Arasa, el equipo no mostró un rendimiento acorde a las circunstancias.
A pesar de que el plantel se encuentra en proceso de reestructuración, y varios jugadores aún están adaptándose, River debería haber tenido suficiente para hacer frente a rivales que no se presentan como una gran amenaza.
“Esto lo arreglo”, expresó Coudet, mencionando que se siente sólido pese a las críticas y la presión que provienen de las redes sociales y de los medios de comunicación que evalúan su rendimiento de manera casi diaria. Surge la inquietud sobre si ha empezado a perder crédito tras la final con Belgrano y su reacción a raíz de esa situación, así como este mal arranque del semestre.
Coudet, quien asumió como entrenador de River apenas hace cinco meses, y su cuerpo técnico solo tienen en mente el partido del miércoles contra Gimnasia, mientras proyectan un futuro que incluye no solo el Torneo Clausura, sino también la Copa Sudamericana. En esta última, su equipo se medirá en las próximas semanas contra Independiente Santa Fe o Caracas, con el primer partido ya ganado por el equipo colombiano.
River necesita urgentemente un volante que se encargue de crear juego, abasteciendo y rompiendo líneas en los últimos metros del campo. En este sentido, están considerando dos alternativas: Esequiel Barco, quien ya formó parte del club entre 2022 y 2024, aunque su salida del Spartak de Moscú se complica por una cotización de 16 millones de dólares, y Rodrigo Garro, actual jugador de Corinthians, por quien se solicita 7 millones de dólares.
La falta de un líder en el medio campo se ha hecho evidente, especialmente tras la salida de Juan Fernando Quintero, quien no contaba con continuidad y rescindió su contrato recientemente.
La reestructuración del plantel también se debe a la decisión de apartar a 14 jugadores, varios de los cuales ya han conciliado su salida, mientras que otros se entrenan en el predio de Cantilo. “Fue una decisión dirigencial”, mencionó Coudet tras la derrota con Aldosivi, al referirse a la acción de entrenar con otro grupo. Esta determinación fue consensuada entre el técnico, el presidente, el secretario técnico y el nuevo director deportivo. Se plantean interrogantes sobre la posible reintegración de alguno de esos jugadores.
Otro aspecto que River debe superar es su incapacidad para sobreponerse a situaciones adversas durante los partidos. Cuando el equipo comienza en desventaja, no encuentra forma de revertir el resultado. En los últimos 26 enfrentamientos donde inició perdiendo, no ha logrado una victoria, obteniendo 18 derrotas y solo un punto en ocho oportunidades. La última vez que logró superar un marcador en contra fue el 6 de noviembre de 2024, con un triunfo 3-2 contra Instituto en Córdoba. Esto refleja una fragilidad que no se corresponde con la inversión realizada en los equipos en los últimos años.
En este contexto, la presión aumenta y el tiempo se agota. River necesita resultados inmediatos.























