En el comunicado, Flamengo señala que no fue el iniciador del conflicto en relación con la inscripción del ex Boca y Racing, pero admite que realizó una protesta formal tras la semifinal. Su posición se centra en que Estudiantes era consciente de los riesgos que implicaba la inclusión de Rojo y que la autorización provisional otorgada por el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS) no garantizaba protección ante sanciones potenciales.
“No se trata de buscar un resultado fuera del campo. Se trata de garantizar que las normas de una competición internacional valgan por igual para todos los clubes, de todos los países”, afirmó la entidad brasileña, justificando así una acción que podría alterar el desenlace de una serie que perdió en el terreno de juego.
La situación se originó con el regreso de Rojo a Estudiantes, que viene a reforzar su plantel tras la lesión de Gabriel Neves. La llegada del defensor de Racing demandó una autorización excepcional de la AFA, presidida por Claudio Tapia, en un contexto de diferencias políticas con Juan Sebastián Verón.
Según informó Flamengo, Estudiantes solicitó el 9 de octubre la inclusión de Rojo para reemplazar a un jugador lesionado. Sin embargo, el mercado de pases argentino había cerrado el 2 de septiembre, y el defensor había jugado partidos oficiales con Racing hasta el 27 de ese mes. La Conmebol consultó a la FIFA, que confirmó que las normativas sobre períodos de inscripción son obligatorias incluso para transferencias entre clubes del mismo país. A raíz de esta consulta, el 14 de octubre se rechazó la solicitud, y la decisión fue ratificada al día siguiente.
Estudiantes apeló entonces al TAS, que el 21 de octubre, un día antes de la revancha en Río de Janeiro, otorgó una medida cautelar que permitió la inclusión de Rojo en la lista de buena fe. No obstante, aquí surge el núcleo del reclamo de Flamengo: la entidad brasileña sostiene que el TAS otorgó la autorización provisional al jugador, pero desestimó la solicitud de Estudiantes de ser protegido frente a posibles consecuencias deportivas y disciplinarias.
Flamengo afirma que notificó al tribunal y al club argentino sobre su intención de presentar un reclamo en caso de que Rojo participara en el partido. Tras la eliminación, presentó una protesta fundamentada en el artículo 24.1.b del Código Disciplinario de la Conmebol, solicitando una resolución antes de la final.
Por su parte, en Estudiantes aseguran que actuaron con el respaldo legal necesario. Aunque la habilitación provisional permitió la participación de Rojo, Flamengo argumenta que esto no equivale a una resolución definitiva acerca de la validez de su inscripción, y que el hecho de que el TAS no haya desechado la posibilidad de sanciones no implica que deban ser aplicadas necesariamente.
Por el momento, la clasificación de Estudiantes se mantiene intacta. Mientras el equipo de Alexander Medina aspira a ganar su quinta Libertadores, Flamengo sostiene que la situación aún está lejos de resolverse.























