Scott Bessent, exsecretario del Tesoro de Estados Unidos, ha enfatizado nuevamente la posibilidad de que Donald Trump use sus capacidades para respaldar al gobierno de Javier Milei ante potenciales tensiones financieras el año próximo, similar a lo sucedido durante las presiones cambiarias del 2025. “Podríamos hacerlo de nuevo, seguro”, aseguró Bessent en una entrevista, donde defendió la intervención única de Estados Unidos en el mercado cambiario argentino el año pasado.
Sus declaraciones surgen en el contexto de un aumento del riesgo país, que supera los 650 puntos, las incertidumbres sobre el programa financiero del país y los signos de estancamiento económico.
El exministro de Economía destacó el vínculo entre la seguridad económica y la seguridad nacional. Al ser consultado sobre una posible intervención futura, mencionó a Argentina como un ejemplo, justificando la compra de pesos en 2025 gracias al nexo geopolítico con la gestión de Milei y su programa económico.
“Piense lo que hicimos en Argentina; es un gran aliado de EE.UU. que ha implementado reformas significativas.
La oposición intentó desestabilizar al mercado antes de las elecciones, y al utilizar el balance de EE.UU., generamos ganancias para los americanos”, explicó. También destacó la importancia de los swaps entre los bancos centrales, que permitieron a Milei llegar a las elecciones.
Según Bessent, la estabilización de Argentina ha permitido vislumbrar un cambio generacional en la región, mencionando que, por primera vez, no contaron con muchos aliados en América Latina. El respaldo estadounidense fue crucial durante la corrida del año anterior.
En septiembre de 2025, se anunció un acuerdo con Argentina que incluía un swap de monedas de hasta 20.000 millones de dólares con el Banco Central, destinado a fortalecer la capacidad ante la dolarización y el incremento del tipo de cambio.
A pesar de que no hay elecciones este año, el Gobierno enfrenta un mercado financiero en estado de estrés, con un riesgo país en niveles máximos en diez meses, lo que plantea dudas sobre la capacidad del país para reunir los 25.000 millones de dólares que vencen en 2027. Tanto Milei como Luis Caputo han sostenido recientemente que cuentan con una “bazooka” de dólares para enfrentar posibles tensiones el próximo año, estimando un poder de fuego de alrededor de 75.000 millones de dólares, que incluye reservas, el swap con China y el swap con Estados Unidos.
Se estima que una eventual dolarización antes de las elecciones podría requerir aproximadamente 7.000 millones de dólares adicionales, con el fin de transmitir que Argentina tiene los recursos para gestionar una crisis cambiaria antes de 2027.
Sin embargo, los analistas proyectan que la demanda de dólares podría alcanzar un mínimo de 30.000 millones de dólares el año próximo y minimizan la capacidad del gobierno para manejar esta “munición” debido a las dificultades del Banco Central para atraer dólares y los límites existentes del swap con China y las restricciones del FMI en el uso de dólares futuros.
En este contexto, el mensaje de Bessent reafirma la disposición de Estados Unidos para activar el swap, algo que Caputo prometió a los inversores durante su reciente visita a Nueva York. Tras casi un año sin encuentros en persona, Bessent elogió el plan económico de Milei durante una reunión en la cumbre de ministros de Finanzas y banqueros centrales del G20 en Carolina del Norte. Su apoyo dependerá del resultado de las elecciones legislativas del 3 de noviembre en EE.UU., donde Trump busca controlar el Senado; un resultado desfavorable podría impactar negativamente en la situación de Milei, considerando que la intervención del tesorero sobre bonos estadounidenses no ha generado los resultados esperados.
Argentina debe convencer al mercado de que no enfrenta un bache de financiamiento de 20.000 millones de dólares, alimentado por el menor ritmo de compras de reservas en septiembre y la suspensión de la emisión de bonos en dólares en el mercado interno, que debían sumar 10.000 millones de dólares en 2027.
También se sigue con atención la demanda de divisas, debido a la estabilidad del dólar para contener la inflación, lo que ha incrementado la necesidad de coberturas cambiarias. Así, los dólares que ingresan a través de la balanza comercial y la emisión de deuda privada se ven contrarrestados por atesoramiento, turismo, pagos de deuda y dividendos.
En cuanto al contexto de la economía real, recientes datos oficiales indican que la inversión, el consumo y varios sectores del mercado interno aún se encuentran debilitados, lo que genera temores entre los economistas de haber entrado en una segunda recesión durante el tercer trimestre.























